Nadie puede presumir de no haberse perdido nunca. Ni siquiera el GPS te salva en los últimos tiempos.
Giraste a la derecha y no a la izquierda y puedes terminar en Australia... o Canadá. Es más, hasta puedes estar en un avión, convencido de que vas a un lugar y terminas en otro. Y si no, pregúntale a un joven mochilero que soñaba con Australia y se encontró por sorpresa en Canadá. Este viajero, que se desvió 17 mil kilómetros del destino, responde a Milan Schipper.