Se trata de una enfermedad caracterizada por la reducción de la masa ósea. Cuando esta disminuye, se resiente la estructura del hueso, no hay más apoyo mecánico y ocurren fracturas.
Aparece con mayor frecuencia en mujeres posmenopáusicas y en personas de la tercera edad; no produce síntomas que avisen del progresivo deterioro de la estructura ósea hasta cuando ya es muy tarde.
Estudios efectuados indican que las dietas pobres en calcio o altas en fósforo producen disminución generalizada de la masa ósea. Teniendo en cuenta esto, son tres los principales alimentos que deben incluirse en la dieta diaria: yogur, leche y queso.
Los factores de riesgo que producen descalcificación y que se deben tener en cuenta porque no permiten la correcta asimilación o utilización del calcio en el organismo son: el consumo de alcohol, fibras y proteínas, la cafeína, los suplementos de zinc, el consumo exagerado de sal, de tabaco y el sedentarismo.