Un total de 120 diseñadores de 24 países, en su mayoría nuevos talentos, y 25 marcas chinas e internacionales participaron en los ocho días que duró la Semana de la Moda de Pekín, un evento que se celebra dos veces al año en la capital china.
Esta pasarela tuvo como objetivo mostrar al mundo las marcas chinas que son totalmente desconocidas en el extranjero. Se presentaron durante toda esa semana las últimas tendencias, con una calidad muy alejada de las pasarelas occidentales o japonesas, aunque con vocación de modernidad.
Las marcas locales aprovecharon la semana para buscar oportunidades en el sector nacional e intercambios con las extranjeras, aunque todavía China tardará en desarrollar un sector propio del lujo.
Él, dijo, llegó a Monterrey "ofreciendo un sinfín de sentires y golpeando de frente, irreverente...".
Cuando describe el arte de Navarro, Verónica González abunda en detalles. Destaca los colores que él usa y la variedad de tamaños de las pinturas.
"De cerca manchas de pintura, de lejos caballos energizantes, dinámicos y eufóricos, caballos imponentes que en cualquier momento dejan el lienzo- átomos y moléculas. Sólo caballos, así se define".
En Monterrey, el pulmón industrial de México, el segundo Estado más importante después del Distrito Federal, los caballos de Eduardo Navarro se abrieron paso. Se trata de un caballo más desplegado, mucho menos definido, más tirada la pintura, mucho más que dibujos. Mucho más sugeridos (con manchas, donde prevalecen los colores oscuros. El negro. El negro sobre el blanco.
Al artista le fascina sugerirlo, que el observador tenga que buscarlo, desdibujado, que el viento les peine la melena... un caballo que tengas que buscarlo entre la tela pesada, en los tapices, pero que no se queda atrapado. Que pareciera querer fugarse para seguir trotando hasta la luna. Caballos de fina estirpe. Que los ha pintado por miles, desde que siendo muy joven tuvo a Califa, Sultán y Chaitán.
Caballos de los que destaca en sus cuadros la fuerza, la nobleza y la libertad. Caballos de cuadros de los que no ha querido desprenderse. Cuadros de caballos que enamoran.