Las autoridades camboyanas prohibieron a una ONG liderada por la actriz estadounidense Mia Farrow encender una antorcha olímpica ante el centro de torturas del Jemer Rojo en Tuol Sleng, donde murieron más de 14.000 personas, informó la prensa local.
Farrow y su organización pretendían denunciar el apoyo de China, un fiel aliado de Camboya y que este año acoge los Juegos Olímpicos de Pekín, al régimen de Sudán, al que la comunidad internacional acusa de graves violaciones en el conflicto de Darfur, que ha dejado cerca de 200.000 fallecidos por la guerra, enfermedades y hambruna en los últimos años.
El objetivo de la campaña, hasta ahora llevada a cabo con éxito en cinco países que han sufrido un genocidio, es presionar a Pekín para que retire su respaldo a Jartum.
Sin embargo, el Gobierno camboyano, cuyo mayor socio comercial también es China, calificó la protesta de "política" y dijo que si el grupo hubiera querido denunciar el bombardeo clandestino de Camboya por parte de Estados Unidos durante los años 70, tampoco lo hubieran autorizado.
El portavoz del Ejecutivo, Khieu Kanharith, describió a Farrow, de 62 años y notoria activista a favor de los derechos humanos, y a sus colegas de "grupo de extranjeros sin perspectiva histórica que hacen esto por dinero" y pidió no menospreciar a las víctimas del Jemer Rojo en Camboya.
Por su parte, Chey Sopheara, director del Museo del Genocidio de Tuol Sleng -conocido en aquella época como la prisión S-21-, señaló que la gente visita el centro para entregar ofrendas de incienso y rendir tributo a la memoria de los muertos, "no encender antorchas y hacer política".
Un tribunal internacional auspiciado por Naciones Unidas espera poder juzgar pronto a algunos de los ex jefes del grupo maoísta, aunque el "hermano número uno", Pol Pot, murió en 1998 en la jungla camboyana.