La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha ofrecido pruebas concluyentes de que el mundo está cada vez más caliente y que la década de los 90 ha conocido los registros termométricos más altos desde que se tienen datos de la temperatura.
Esos análisis se basan en datos del Hadley Centre de la Meteorological Office británica y de la Climatic Research Unit (CRU) de la universidad inglesa de East Anglia.
Esta Universidad encabeza un grupo de nueve instituciones que han formado un centro nacional para investigar qué consecuencias puede tener el cambio climático para el Reino Unido. El llamado Tyndall Centre for Climate Change Research tendrá sucursales en Southampton, al sur de Inglaterra, y en Manchester, al noroeste.
Esta iniciativa sigue a la reciente inauguración del primer centro que va a estudiar el cambio climático en una región, bajo la hipótesis de que ya se están produciendo fenómenos importantes. La decisión de tomarse en serio el cambio climático y los esfuerzos científicos que ello comporta, han situado el Reino Unido a la vanguardia mundial de estas investigaciones.
Las dudas que todavía existen sobre el calentamiento global están retrasando los esfuerzos por retrasar o limitar el "efecto invernadero". Pero los especialistas británicos que suministran los datos para los informes periódicos de la OMM creen que esas dudas ya tienen poco sentido, pues las pruebas son cada vez más concluyentes.
Tras el informe de la OMM en diciembre pasado están los estudios de la CRU y del Hadley Centre, que ponen en relación los datos recogidos en todo el mundo y se remontan a hace 1.000 años. El profesor Phil Jones del CRU dice que en este estudio, el hecho más notable es el aumento de la temperatura media del planeta entre 1861 y 1999, que además demuestra que la década de los "90 ha sido la más caliente de todo el período, y en concreto 1998 ha sido el año de mayor temperatura media.
Pero los escépticos siguen diciendo que también se observa una época de relativo calentamiento en la Edad Media, que podría sugerir que el fenómeno observado durante los últimos años no sería tan raro. Aunque existen pruebas documentales de que pudo producirse un gran calentamiento en los siglos X u XI, generalmente se cree que solo se produjo en un lugar. El estudio británico, que reúne pruebas de todo tipo, incluso datos de los anillos de los troncos de los árboles, de los glaciares y los arrecifes coralinos, ha podido demostrar que no hay ningún lugar que represente la temperatura media de un hemisferio o de todo el mundo.
Por ejemplo, aunque el Atlántico Norte puso tener un clima más suave, probablemente durante el período en el que se produjo la colonización de Groenlandia por los vikingos, no era más suave que en otras partes del mundo. Sin embargo, se puede decir con toda propiedad que el siglo XX ha sido absolutamente el más caliente del milenio. Incluso en una zona relativamente pequeña, como el Reino Unido, los efectos del cambio climático podrían variar mucho de un lugar a otro.
Por eso, la primera tarea de los centros regionales será hacer modelos basados en el nacional. Como se calcula que el cambio climático avanza el Ecuador hacia el Norte a una velocidad de 40 kilómetros cada diez años, el primer impacto se podría producir en las playas de Devon y Cornualles, que constituyen la parte más al sur y suroeste de Inglaterra.
Esta región es ecológicamente sensible, con una economía frágil que depende del turismo. Un riesgo derivado del aumento del nivel del mar podría ser la contaminación producida por la inundación de antiguas minas cercanas a la costa. En Cornualles ha habido minas desde el tiempo de los fenicios. También podría desaparecer, con toda probabilidad, el archipiélago de las Scilly. Todos estos fenómenos tendrían un importante impacto a nivel nacional.
Sobre todos estos datos se ha basado la decisión de crear el Centre for Climate Change Impact Forecasting (C-Clif), con la participación de las universidades de Exeter y Plymouth (al sureste de Inglaterra) y del Centre for Coastal and Marine.
Sciences del laboratorio marítimo de Plymouth, tras la Conferencia sobre el Cambio Climático que tuvo lugar en octubre de 1999. Tanto esa conferencia como el centro se deben a una iniciativa del Ducado de Cornualles.
El Dr. Tony Stevving, director del centro, dice: "El calentamiento global es el principal problema al que se enfrenta la humanidad en este siglo XXI. Pero además es un problema doble, pues debemos resolver cómo reaccionar al cambio climático y además saber qué podemos hacer para invertir esa tendencia".
El Dr. Stebbing recalca que, en su opinión, la mayoría de la gente no se da cuenta de la importancia que pueden tener estos fenómenos. La red fuertemente integrada de organismos y universidades especializados en el Reino Unido va a ampliarse con la creación de un consorcio de nueve de ellos. En esta red, el suroeste tiene un papel primordial. El C-Clif representa un nivel de preparación mental que no sólo le permite enfrentarse a los riesgos, sino controlar positivamente lo que pueda suceder en el futuro.
Los vientos a gran velocidad que se producen en el mar permiten aprovechar esa fuerza. Los países con grandes horas de insolación pueden aprovechar la energía solar, haciendo que sea económicamente más viable. Es posible que las viñas se multiplican. Pronto se podría cultivar la soja. Si las especies que actualmente se cultivan en invernaderos se cultivaran al aire libre, se ahorraría mucha energía. El C-Clif va a investigar toda una serie de posibilidades y a convertir sus estudios en investigación aplicada para avisar a las empresas de los peligros y oportunidades y ofrecer previsiones lo más exactas posible para el desarrollo ecológico sostenible.
La investigación energética ya está mucho más avanzada. El pueblo de Coombe Martin, en la costa norte de Devon, ya esa una comunidad de bajo consumo de energía, en un plan avanzado de conservación en el que participa voluntariamente el 70 por ciento de la población. Las medias realizadas por científicos de la universidad de Plymouth han permitido establecer el alcance y los efectos probables del cambio climático. Cuando se creó el C-Clif, un periódico regional llamó la atención sobre el hecho de que la investigación sobre el clima contaba con un largo historial en este extremo suroccidental de Gran Bretaña.
En efecto, hace unos 200 años los científicos de Cornualles ya dieron los primeros pasos a reconocer que el clima había cambiado. La presencia de restos de árboles sobre un yacimiento de estaño parecía sugerir que se había producido un paso rápido desde la era glaciar a un clima más cálido, en un período en el que el nivel del mar era 30 m inferior al actual. Las conchas de ostras encontradas sobre tronco de árbol indicaban que ese nivel había crecido 8 m en pocos años. De ahí se llegó a la conclusión de que a principios del siglo XIX se había producido un rápido cambio climático, como recordaba a sus lectores el diario Western Morning News.
El Tyndall Centre de Norwich va a definir la estrategia de la respuesta nacional del Reino Unido el cambio climático, una respuesta de mitigación y adaptación activas con el fin de resolver el problema encontrar modos de afrontarlo y poner en marcha políticas que limiten en lo posible el efecto invernadero. (ENV).