Panamá América tuvo acceso al anteproyecto de ley de Fomento a la Lectura del Libro y de las Bibliotecas, que promueve la Cámara Panameña del Libro.
La misión de esta organización, según su presidente Renée Ávila, es impulsar la propuesta entre las instancias jurídicas adecuadas para que se convierta en ley de la República.
En la propuesta, que tiene 136 artículos, se dictan los roles de responsabilidad del Ministerio de Educación y del Instituto Nacional de Cultura.
En un capítulo titulado “Del Fomento a la Industria Editorial”, se desglosan una serie de incentivos como la exoneración del impuesto sobre la renta, durante 10 años a partir de la promulgación de la ley, a las empresas editoriales destinadas a la edición, impresión y publicación de libros.
Adicionalmente propone que la importación de papel destinado a la fabricación de libros de carácter educativo y cultural quedará exenta de todo tipo de gravámenes.
Además, la exportación de libros, revistas y folletos hechos en Panamá de carácter científico y cultural quedarán igualmente libres de tributos.
Más allá de la misma producción de los libros, revistas y demás, otros de los puntos fuertes del anteproyecto es el de “Fomento a la comercialización de libros”, en el que el Estado se compromete a dar créditos a las personas que inviertan en la ampliación o apertura de librerías.
Igualmente para transporte de libros o materiales de este tipo, se aplicaría la tarifa de carga mínina establecida.
Fuera del tema económico, se crean planes nacionales de lectura y formas de incentivo directo de políticas de difusión de los autores locales, además del fortalecimiento de las redes de bibliotecas.