Ocho meses después de que se anunciara su separación, la infanta doña Elena parece dispuesta a afrontar, junto a sus hijos, una nueva vida en solitario.
Aunque no se ha hablado todavía oficialmente de divorcio, los pasos de la duquesa de Lugo, tanto en el terreno personal como laboral, ponen de manifiesto que la Infanta avanza firme y segura hacia el futuro. Y que lo hace sabiendo que no habrá una reconciliación.
La primogénita de los reyes de España no necesita hablar para decir que, después de haber dado un triste y costoso paso difícilmente podría o querría volverse atrás. También, que está dispuesta a "triplicar" empleo a cambio de su libertad.