Ser infeliz es una condición entre muchos seres humanos que sin ser normal se convierte en común y en parte se debe a que por estar tan atados a todo lo material, han dejado de disfrutar cosas cotidianas que son gratuitas.
La Dra. Enriqueta Davis Villalba, socióloga, habla sobre el tema antes mencionado.
La gente, dijo, está tan ocupada en buscar recursos para satisfacer el aspecto material que deja de lado otras necesidades que también tienen que ser llenadas para sentirse bien. Quienes centran su atención en tener y tener se olvidan de que hay cosas gratificantes a su alcance, como lo son la naturaleza (una puesta de sol, un arroyuelo, las mariposas, el canto de las aves, la lluvia, una noche estrellada...) y atentan contra ella.
En Panamá, dijo, el desmesurado consumismo del panameño (en Navidad y otras fiestas), su afán de comprar cosas nuevas, de estar a la moda, aunque no tenga cómo pagarse esos gustos y aunque la moda le quede espantosa, está endeudándolo y esto lo hace infeliz.
"Nos hemos acostumbrado a lo material y a la moda que es lo que decide y con esa tendencia al adocenamiento perdemos un poco de nuestra individualidad, nos quitamos a nosotros mismos esta libertad de autodefinición", puntualizó.
Por otro lado, enfatizó que: "la felicidad es un estado que no es permanente. Son momentos y ni siquiera los ricos son felices siempre, porque están preocupados por y ocupados en hacer más dinero. Y, los pobres tampoco son felices porque quieren dejar de ser pobres. Ambos se olvidan de que hay cosas simples que nos pueden dar la cuota diaria de felicidad".
Según dijo, tampoco es conveniente el vivir el día a día basándose en que: "ya veremos mañana", como suelen hacer muchos que se gastan lo que tienen en lotería, porque soñaron con la abuela y dicen "mañana gano y si no Dios proveerá".
"Son muy pocos los panameños que funcionan con un presupuesto, los más se rehusan a hacer frente a sus responsabilidades, a vivir con los recursos que ganan y a ajustarse", manifestó.
Planteó, además, que en esto de evadir responsabilidades el/la panameño/a es especialista. Por omisión o por actuación se encuentra en aprietos y entonces no acepta su culpa, sino que acostumbra decir: "tengo mala suerte, la culpa la tiene.....". Ello, dijo, es otra forma de expresión de esta famosa filosofía del "juega vivo" que ha adoptado el/la panameño/a. Esto, puntualizó, "te puede llevar incluso a cometer delitos en función de "no ser un bobo" y esto es falta de madurez y tiene mucho que ver con la formación en el hogar, donde se es negligente en cuanto a enseñar a los/as hijos/as a ser responsables en todas sus actuaciones. Y, por ejemplo, no decir "fracasé en el examen, porque la profesora lo puso muy duro", sino, más bien, "fracasé, porque no estudié", con lo cual demuestra que acepta su falta" .
Es comprensible, dijo la socióloga, que un niño niegue su responsabilidad por temor a la sanción, pero no se justifica que gente adulta se comporte igual y trate de imputarle sus faltas a circunstancias o personas.