EN MEDIO de la emoción del espectáculo de lujo que brindó Omar Alfanno anoche y el martes 23, en el Teatro Nacional, confesó algo muy interesante : "Gracias a todas las personas que hicieron posible mi sueño de iniciar una gira internacional".
De inmediato, nos dirigimos a la administradora de su casa productora Dream Factory -su cuñada Doris- y le preguntamos que si era cierto o fue por la emoción del momento. "En estos momentos, se está en negociaciones para llevar el concierto ´Cantando Historias´ a otras naciones", señaló Doris.
Tremenda noticia, y de seguro que será un éxito en otras latitudes, ya que las veladas que regaló en Panamá serán inolvidables. Hace que su público recorra varias historias de amor, matizadas con las canciones con las que muchas personas en el mundo entero se han enamorado.
Algunas personalidades empezaron a arribar a la casa de la cultura panameña luciendo prendas de vestir casuales y de verano, a pesar de que el evento se desarrolló en el Teatro Nacional.
La alfombra roja fue engalanada por el presidente de la república Martín Torrijos, Samuel Lewis Navarro y su esposa Anagrethel, Rubén Blades, Camilo, Cienfue, Dr. Konstantino Tserotas, Cuqui de Navarro, Érika Nota y Laurentino Cortizo, entre una lista bastante extensa de personalidades públicas.
Como pocos conciertos en nuestro istmo, éste inició a la hora señalada. A las 8: 30 p.m. sonó el último timbre, y se apagaron las luces. En medio minuto, el panorama cambió y aparece Omar Alfanno en un escenario sobrio, pero muy bien estructurado. Telas blancas con formas geométricas y un gran círculo en la parte más alta del escenario, en donde se reflejaban imágenes de él, su familia y bellos paisajes.
Alfanno, quien estuvo acompañado por una banda dirigida por el maestro David Choy, inició con el tema "Conciencia". Agradeció a Gilberto Santa Rosa por ser uno de los primeros en creer en él.
Antes de cada tema, explicaba el contexto en el que se encontraba al momento de componer la canción.
Una de las anécdotas más curiosas fue cuando creó "San Juan sin ti". "Me enamoré de una bella chica y la cité un sábado en el Parque de las Palomas, pero ella nunca llegó. En ese momento, y muy deprimido, tomé mi guitarra y compuse el tema que luego Luis Enrique hizo un éxito", confiesa Alfanno. Algo muy gracioso fue que dos años después, y estando en el mismo lugar de la cita, se enteró que ese no era el Parque de las Palomas, aunque estas aves revoloteaban por doquier.
Al llegar a la canción "De aquí hasta el techo", compuesta para su hija Geovanna Antonella, hizo su sorpresiva aparición el Piano de América, Raúl Di Blassio. El tema narra una conversación que tuvo en cierta ocasión con la pequeña de tres años. Le preguntó de aquí hasta dónde me quieres. "Ella movió sus inquietos ojos. De pronto saltó y dijo: Papi yo te quiero de aquí hasta el techo. Para mí, eso es más que suficiente", confiesa el compositor.
Di Blassio dijo que estos dos conciertos son el mejor homenaje que el pueblo panameño le ha dado al "cholito veragüense", como el mismo Alfanno se define.
Omar interpretó 16 canciones. Cerró con broche de diamante con "A puro dolor", del grupo Son by four. Esta agrupación es muy especial para él, ya que fue creada por él mismo.
Antes de culminar, agradeció a Rubén Blades un consejo que le dió al iniciar su carrera en Puerto Rico. "Nunca trates de imitar a nadie", le dijo el actual Ministro de Turismo.
No se puede negar que la organización del evento fue magnífica; lo único malo fue el trato poco agradable que se le dio a los representantes de la prensa nacional.
"Colóquense por ahí, pero no en las sillas que son de los invitados", le dijeron los encarcados de las relaciones públicas a los periodistas y fotógrafos. Algunos tuvieron que optar por acomodarse en el piso cuando estaban cansados de estar de pie. Otros comunicadores fueron levantados de las sillas.
Inicio de su gira internacional
No se cansó de elogiar durante todo el concierto a su bella esposa Carmen. "Gracias mi cholita por soportar las locuras de este cholito veragüense", decía constantemente.