Para Inocente Duarte, la naturaleza ejerce un especial atractivo que trasciende el simple hecho de que sea tema para su trabajo artístico. Porque ésta ejerce sobre su ánimo un magnetismo sin igual, porque siente en lo más íntimo una identificación plena con ella: porque siente el olor de la hierba, del musgo de árboles antiguos, la rica vibración cromática de una vegetación exuberante, los riachuelos que la surcan, el rocío que se posa en ramas, flores y hojas de formas disímiles y enigmáticas: porque son reminiscencias de su infancia perdida.
Para lograr los propósitos del verdadero arte, el artista tiene que sentir una auténtica identificación con el tema que va a desarrollar, debe compenetrarse completamente con él, y experimentar las infinitas posibilidades de la realidad y la imaginación permiten. Inocente Duarte es un artista que se ha abocado desde hace años a investigar, de una manera responsable y seria, el entorno de nuestro paisaje vernacular, y esta inquietud lo lleva a adentrarse por distintos parajes selváticos o no, en busca de las diversas facetas que éstos puedan brindarle para su ejecución plástica; y toma apuntes tras apuntes que luego veremos, ya en otra dimensión, en esos cuadros tan inquietantes que nos muestra.
Pero el paisaje que Duarte nos interpreta, no es un paisaje bucólico y agradable sentimentalmente, sino uno donde logra un acercamiento que nos dice de la arrolladora vegetación que casi podemos sentir cómo va creciendo en silencio, en su diversidad de formas y tonalidades ricas en verdes, amarillos, ocres profundos y en donde en ocasiones podemos vislumbrar la cristalinidad de una apacible corriente de agua libre de contaminación, y pura en su pureza primigenia. Inocente gusta de establecer contrastes entre lo abigarrado del paisaje selvático de verdes negruzcos, con esos claros de luz que anuncian el día en ámbitos cercanos y que, plásticamente, es de un impacto visual maravilloso, gracias también a esas sutiles degradaciones que su entrenada visión logra extraer de la virgen vegetación.
Lo agreste, lo umbrío, más que lo lírico es lo que prevalece en los paisajes de Duarte que a nivel técnico logra con superposiciones de capas y capas de pintura, veladuras y texturaciones, y con una ejecución reposada, paciente, minuciosa, cuidando cada detalle tanto en el orden compositivo como puramente pictórico. No obstante, algunos cuadros de pequeño formato que ha realizado en los últimos tiempos, busca otra visión del mismo paisaje, más distanciado en el plano visual (pero no en el íntimo) lo que le permite crear una atmósfera mágica, difusa, casi fantasmal, cuadros de una atracción especial por el tratamiento ahora si, lírico, donde busca que aflore toda esa carga poética que el paisaje puede transmitir a ese nivel. Igualmente, ahora ha querido recurrir a un mayor uso de la luz como motor de sus inquietudes plásticas y estéticas; y los resultados, como podemos apreciar en esta exposición en algunos cuadros pequeños, le abre nuevos horizontes para inéditas realizaciones.
PARA LA COLUMNA
José Inocente Duarte
Los paisajes del artista panameño José Inocente Duarte plantean una propuesta estética cargada de profundidad. La fusión de los pigmentos y la exuberancia representada en los árboles, las raíces y la vegetación ponen de manifiesto los misterios de la selva tropical de Centro América. En sus óleos el artista dispone de los elementos compositivos dentro de un espacio concebido arquitectónicamente. De esa manera sus paisajes se equilibran visualmente en un juego de color, figuración y luminosidad.
Duarte nació en Panamá y se formó en Artes Plásticas en la universidad de su ciudad natal. Desde 1989, realizó y mostró su obra en una treintena de exposiciones individuales, colectivas, salones y ferias de arte. En pocos años de carrera, éste novel artista recibió más de diez premios y fue distinguido en varias oportunidades. Obtuvo, entre otros, el Premio Unico de Oleo sobre tela del Concurso Nacional de Pintura INAC, Panamá, 1992.
La muestra "Paisajes, Arboles y Raíces" de José Inocente Duarte estará abierta al público desde mañana hasta noviembre en Galería Habitante de Panamá.