Esta autora Espie (2002) propone un modelo para entender el insomnio como un fallo de los mecanismos que llevan a conciliar el sueño normalmente, por ello parte de un modelo de la forma en que se desencadena el sueño.
Espie (2002) propone un modelo para entender el insomnio como un fallo de los mecanismos que llevan a conciliar el sueño normalmente, por ello parte de un modelo de la forma en que se desencadena el sueño.
Para este autor, dormir bien es una función automática que se desencadena asociada a factores como:
Una situación fisiológica determinada, es decir, un cansancio interno.
Un momento del día, que es generalmente la llegada de la noche.
Un ambiente adecuado, como una cama y una habitación agradables.
Estos estímulos, internos y externos, facilitan:
Una desactivación fisiológica, y
Una desactivación cognitiva que son necesarias para que el sueño se desencadene.
Cualquier fallo en estos elementos puede conducir a dormir mal una noche, pero si se rompe el automatismo da lugar al insomnio.
Cuando no se dan las condiciones no se dispara la función automática del dormir; así una situación fisiológica no adecuada, un ambiente no propicio o una activación fisiológica o cognitiva son los elementos que pueden llevar a no dormir una noche.
Espie (2002) propone un modelo para entender el insomnio como un fallo de los mecanismos que llevan a conciliar el sueño normalmente, por ello parte de un modelo de la forma en que se desencadena el sueño. También, la autora propone un modelo para entender el insomnio como un fallo de los mecanismos que llevan a conciliar el sueño normalmente, por ello parte de un modelo de la forma en que se desencadena el sueño. Es una función automática que se desencadena por ciertos factores.