Juan Pablo II exhortó a los jóvenes a que no teman "ir contra la corriente" en su tradicional mensaje del Domingo de Ramos.
El Papa habló con alguna dificultad y lució cansado en el comienzo de una intensa semana de eventos religiosos, que culminará el domingo próximo con la misa de Pascua.
Junto con la preocupación por la salud del Sumo Pontífice, de 83 años y afectado por el Mal de Parkinson, también hay temores por su seguridad.
Han existido alertas de que tanto Italia como en el Vaticano sean blancos de posibles ataques.
Decenas de miles de jóvenes portando ramos de olivo colmaron este domingo la Plaza San Pedro en Roma para escuchar el mensaje de Juan Pablo II.
La ceremonia, que se celebra en el comienzo de la Semana Santa, conmemora el ingreso de Cristo a Jerusalén, una semana antes de su crucifixión.
Al comienzo de su alocución, el Papa mostró dificultad para pronunciar algunas palabras, pero luego consiguió hablar con más soltura.
Juan Pablo II señaló que "el mensaje que nos comunica la Cruz no es fácil de entender en estos días, en los cuales el bienestar material y el confort son propuestos y adoptados como valores prioritarios".
"No teman ir contra la corriente", pidió a los jóvenes que se congregaron para escuchar el mensaje.