La V Feria de Libro, la cual terminó anoche no sólo dejó más cultura en Panamá, sino que demostró que los panameños están unidos para luchar por el futuro de la cultura, en el país.
Esto se dejó en claro con el lleno masivo de la sala en que se dio la mesa redonda de Políticas Culturales para el Desarrollo, convocada por varios gestores de cultura, como Alexandra Schjelderup, Carlos Aguilar y Enrique Noel.
Los panelistas y el público presente no pudieron ser detenidos por el torrencial aguacero que cayó esa tarde, del viernes 21 de agosto y todos se reunieron en torno a los consejos del especialista en políticas culturales, el colombiano Gustavo Castellano, quien es considerado un hacedor de leyes “pro cultura” en ese país.
La cita fue motivada por la preocupación de los artistas locales ante una posible fusión entre el Instituto Nacional de Cultura y el Instituto Panameño de Turismo. Situación que ha tenido en vilo a los gremios de artistas nacionales.
El momento fue preciso para establecer cómo pueden en general mejorar las políticas estatales para incentivar el crecimiento de la cultura en el país. Las respuestas no se hicieron a esperar.
La cultura sí trae riquezas.
Este fue el planteamiento en firme de Carlos Aguilar, ex director del Sistema Estatal de Radio y Televisión, cineasta y economista. Su experiencia le indica que el Instituto Nacional de Cultura debe dejar de verse como una fuente de ingreso del Gobierno.
Debe tomarse más bien como inversión, ya que el incentivar a la cultura en el país con excepciones de impuestos y políticas de apoyo a los artistas, traerá a lo largo y sostenidamente riquezas.
Como ejemplo tomó el vacío de productos cinematográficos que existen en las pantallas latinoamericanas, que están invadidas por el cine hollywondense, siendo mercados fértiles generadores de trabajo en los países.
Su teoría gira en el apoyo al producto nacional de arte para abastecer al mercado local con miras incluso a la exportación. Es tomar el molde que usaron las naciones pudientes de Europa y Estados Unidos, para hacer fecundar su cultura, en el plano económico.
Algo parecido aportó el consultor Castellano, abordando directamente la génesis del problema.
Ejerciendo los derechos.
Castellanos explicó que lo primero que se debe hacer para tener buenas políticas culturales es hacer respetar los derechos culturales, establecidos desde 1948, con la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
De ahí, que la gente tenga en claro que tienen el derecho a tener cultura en sus países, cultura local, en relación a las expresiones de arte, como el cine, el baile o la música.
Ante esto, lo segundo relevante es la ejecución, o la obligación que tienen los ciudadanos a exigir a los gobiernos que apliquen políticas culturales que hagan fortalecer las artes en el país.
¿Cómo? Sería el meollo. a lo que respondió Castellanos: “asignando recursos”. Estos fondos pueden provenir de impuestos que en realidad estén ligados a estas áreas, sólo que reinvirtirlos directamente a la fomentación del arte local.
Citó, por ejemplo, el impuesto de los boletos de cine en Colombia, que se devuelve íntegro a un fondo “pro cine” local, que logró que en menos de dos años se triplicara la producción de películas en ese país.
En esto coincidió con Aguilar en la necesidad de invertir todo a lo local, es un sembrar para el futuro, lo que en Colombia ha dado un efecto inmediato.
En relación a la fusión del INAC con el IPAT, al igual que los panelistas locales, consideró que el arte va mucho más allá del turismo, porque es para todos, no sólo para los turistas.