LA INVESTIGACIÓN judicial sobre la muerte de Diana de Gales comenzó el lunes con la celebración de la vista preliminar, en la que la jueza instructora, Elizabeth Butler-Sloss, consideró muy improbable que tengan que prestar declaración los hijos de la princesa.
Butler-Sloss, una jueza retirada de 73 años, tendrá que pronunciarse en primer lugar sobre si se investiga la muerte en agosto de 1997 de la princesa y su novio, Dodi Al Fayed, de forma conjunta o por separado, así como sobre la eventual formación de un jurado, según fuentes judiciales.
El comienzo de la investigación, tres años después de su apertura y casi 10 desde la muerte de la pareja, ha sido posible tras la presentación en diciembre de las conclusiones de la pesquisa policial, que determinó que las muertes se debieron a un "trágico accidente".
Durante la vista preliminar, celebrada en el Tribunal Superior de Justicia del Reino Unido, la jueza estimó probable que al menos 40 personas presten declaración durante la investigación, la mayoría franceses.
Sin embargo, al dirigirse a Jamie Lowther-Pinkerton, secretario privado de los príncipes Guillermo y Enrique, señaló: "Estaría extremadamente sorprendida si se esperase que aquellos a los que representa prestasen declaración".
Butler-Sloss, que tiene que establecer también los plazos de la investigación, dijo que quería reabrirla de forma completa en mayo.
La jueza instructora se mostró partidaria de llevar a cabo una investigación conjunta de las muertes de Diana y Dodi, pues la celebración de pesquisas separadas disgustaría a las familias y sería "increíblemente caro" y agotador.
Estimó, asimismo, "inapropiado" un jurado formado por miembros de la familia real británica.
Esa opinión es compartida tanto por el representante legal de la Reina, John Nutting, como por el abogado de Mohamed Al Fayed, padre de Dodi y quien considera que los dos fueron víctimas de una conspiración para impedir que su hijo se casase con la princesa.
En su presentación escrita, Nutting indicó que un jurado formado por miembros de la familia real británica no sólo no sería deseable, sino que incluso podría ser "injusto" y consideró que los intereses generales se garantizarían mejor con la elección de ciudadanos corrientes, para evitar cualquier "apariencia de parcialidad".
El abogado de Al Fayed, Michael Mansfield, abogó por un jurado formado por personas que no formen parte de la familia real dadas la circunstancias "excepcionales" del caso.
Durante la vista preliminar, que continuará mañana, los hijos de Diana expresaron sus esperanzas en que la investigación judicial llegue "rápidamente" a una conclusión.
La jueza instructora leyó extractos de una carta escrita por el secretario privada de los príncipes, presente en la vista.
"Es su deseo que la investigación judicial no sólo sea abierta, justa y transparente, sino que llegue rápidamente a una conclusión", reza la misiva.
También se leyó otra carta de la hermana de Diana, Sarah McCorquodale, presente en la vista, en la que ésta compartía los puntos de vista de los príncipes.
En la vista estuvieron los abogados del conductor del vehículo de Diana, quien murió en el accidente y los del único superviviente, Trevor Rees.
Diana, de 36 años, era miembro de la familia real al fallecer el 31 de agosto de 1997 junto a su novio, de 42, después de que el automóvil en el que viajaban se estrellase contra el puente parisino del Alma.
Sus restos mortales, además, reposaron en la capilla real del Palacio de St. James antes de su funeral, lo que significa que un eventual jurado debería estar formado por miembros de la familia real.
Investigan muerte de Lady D
Una carta de parte de los príncipes, Guillermo y Enrique, expresa su deseo de que se haga justicia.