Un equipo de científicos estadounidenses de la universidad de Harvard desarrolló un método para suministrar medicinas a través de la piel sin necesidad de inyecciones con agujas.
La técnica, llamada microescisión, utiliza una corriente de gas para bombardear una pequeña superficie de la piel con un óxido de aluminio inerte.
Este gas contiene partículas filosas que despejan una capa de la piel y crean pequeños huecos por el que pasa la droga, en menos de 20 segundos.