Hace dos años fue abandonado en el Hospital del Niño, pero se ganó el corazón de las mismas enfermeras que le daban terapias; hoy teniendo el hospital Nicolás A. Solano como su hogar, Irving pasa sus días rodeado de personas que le brindan amor y lo consienten en todo momento.
El 15 de marzo cumplió cuatro años, y el pasado miércoles le hicieron una pequeña fiesta, con temática de Mario Bros, en la que hubo una gran invitada: Sandra Sandoval, quien le cantó el feliz cumpleaños y le decía frases cariñosas, él respondía moviendo sus ojitos iluminados de alegría.
Érica Otero, presidenta del movimiento voluntario “Ayoudas”, quien se ha encargado de llevar ayuda a este hospital, solo pide que las personas le den like a la página del voluntariado para que conozcan todos los casos que atienden.