Actos
- La soberana junto a la familia, personalidades políticas y cerca de 2,000 invitados asistieron ayer a un servicio religioso que ofició el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, en su honor.
Las calles de Londres están engalanadas. Miles de banderas en color púrpura con el número 60 y una gran corona dorada lucen a lo largo y ancho de la ciudad para recordar aquel día: 2 de junio de 1953, la fecha en que Isabel II era coronada reina de Inglaterra.
Hace sesenta años, la abadía de Westminster era testigo de una solemne ceremonia de coronación oficiada por el entonces arzobispo de Canterbury, Geoffrey Fisher. El primero en jurar lealtad a quien entonces se convertía en reina de Inglaterra era su marido, el duque de Edimburgo: «Yo, Felipe, duque de Edimburgo, seré tu vasallo. Y la fe y la verdad me conducirán a ti, en la vida y en la muerte. Que Dios me ayude». Arrancaba entonces un largo reinado en el que ha sabido ganarse el afecto de los británicos.