Variedades

Isla de Barro Colorado


La ciudad dormía aún, cuando los buses de Ecotur, la empresa con apreciados productos de ecoturismo mundial, se movilizaran por los principales hoteles de la ciudad, en busca de los turistas que vivirían la aventura de Barro Colorado. La misma consiste en recorrer el Lago Gatún y visitar la extraordinaria reserva natural. En Paitilla, se embarcaron una pareja de canadienses, que disfrutaban de su luna de miel, hoy nos acompañaban; al día siguiente viajarían a Contadora. "Panamá es algo nuevo e interesante", por eso el motivo de su viaje. En Plaza Marbella, recogimos a una pareja inglesa, ya de edad madura. Un húngaro fue el que aumentó el grupo. Dos jóvenes norteamericanos se sumaron en y de allí viajamos, rumbo a la aventura.
RUMBO A LA AVENTURA
Con los albores de la aurora, en el muelle del Chagres se juntaron los dos vehículos. El grupo aumentó en nacionalidades con una pareja de franceses u una panameña con raíces en Finlandia que atendía a otros norteamericanos. Fue entonces que el trío de Tucanes apareció en el borde del bosque, sobre la parte más alta de los árboles. Sus picos brillaban con el sol de la mañana, que asomaba sobre los cerros lejanos. Fueron fácil presa de los larga vistas que nos suministrara nuestro guía.
La luz se descompuso en una gama de colores, luego comprendí al consultar la guía de Aves de Panamá, la razón de su nombre, Tucán Pico Iris. Esta es la hora en que se les puede ver, saltando de rama en rama o practicando su ondulante vuelo con rápidos aleteos, su cabeza pareciera pesarle debido a su largo pico. Abordamos las lanchas de Ecotur, especialmente diseñadas para poder observar todo lo que el bosque lluvioso nos ofrece. Enseguida, estas encendieron sus motores y se pusieron en marcha, justo en el sitio que el río Chagres forma el Lago Gatún. Lentamente nos dirigimos a pasar por debajo del puente de hierro que une a la población canalera de Gamboa con la carretera que va hacia Panamá.
Pero antes pudimos observar las diferentes hierbas acuáticas que crecen en los remansos del lago. Estas han proliferado mucho, su fin era evitar la erosión, pero ahora son un problema pues están en todos lados, provocando acciones para su control pues amenazan la existencia de la fauna que habita en toda la cuenca hidrográfica del Canal. Destaca entre muchas variaciones, la "water lily" que se encuentra debajo de la superficie acuática.
Una vez superado el puente comenzamos a navegar por el Lago Gatún, famoso por el papel que juega en el tránsito de los barcos que cruzan el Canal. Nuestro destino era la Isla de Barro Colorado. Enseguida en la ribera del canal pudimos observar otras interesantes especies de aves. Una gran Aguila Pescadora nos enseñaba su impresionante pecho blanco y sus alas oscuras, al saberse observada indiferentemente alzó vuelo, evitándonos. Un Martín Pescador fue más amigable y se dejó observar, lo colorido de su plumaje, chocolate rojizo y su cabeza crestada clara, nos indicó que se trataba de un macho. El pájaro pescador hace sus nidos en los barrancos y se alimenta de pequeños peces. La presencia de los sargentos o la tilapia, especies acuáticas traídas desde Brasil, con el fin de poblar el lago y controlar las hierbas, ha sido negativa para el Martín Pescador, pues han incidido en que los peces nativos que le sirven de alimento disminuyan. Nuestros botes se desviaron del canal de navegación señalado por boyas grandes rojas y verdes. Pudimos observar la exuberancia del bosque primario, donde sobresalían los gigantescos Cuipos, con sus anchos troncos y sus desnudas y retorcidas ramas, que señalaban que estamos en la estación seca. Otros en cambio nos mostraban sus flores. El dosel del blosque, se veía apretado como formando un escudo contra los rayos solares. Esta parte superior del bosque o de la selva tropical es la que menos conoce el hombre. Allí viven un gran número de aves y de animales los que pudimos observar. La selva fue generosa con nuestra excursión. Un Perezoso, se vio asoleándose. Nunca varió de posición, esta inmovilidad resulta su mejor defensa, pues sus movimientos son muy lentos. Nos adentramos a la parte sombría de los bordes del lago, donde otro grupo de tucanes se protegía del calor solar. Recorrimos los canales que se adentran en el lago, los botes tuvieron que guiarse por las estacas que en su parte superior tienen señales blancas y rojas. Las coloradas indican el lado peligroso y las otras la parte navegable. Nos acercamos a la isla y conocimos sus ensenadas. Allí nos maravillamos con lo que vimos: un grupo de monos aulladores que se trasladaban por las ramas de los árboles, en busca de hojas nuevas para comer. Grandes machos contrastaban con las hembras que cargaban a sus hijos en las espaldas. Su pelaje carmelita y negro brillaba al sol. Sus largas colas eran su principal soporte. La elegancia de una Pava Crestada, apareció en las ramas superiores de los árboles. Estas aves de gran tamaño recorren el dosel del bosque, caminando. Planean cuando escogen otro árbol donde estar. En otros lugares son cautelosas y escondidizas porque son víctimas de la caza del hombre, pero pudimos saber que aquí son numerosas. Una iguana se escondía en la rama de un árbol, disimulaba su presencia con el follaje. Pero la belleza de un ave la cual nunca habíamos visto nos cautivó. El Trogón Colinegro con sus plumas verde y su pecho de un rojo encendido, junto con los colores de su cabeza, nos dejó ampliamente observarlo. Practicamos algunos tiros fotográficos... Estos animales que mencionamos no nos temían, ni se inmutaron por nuestra presencia. Como que sabían que serían respetados por estar en este santuario natural en que se ha constituido la isla. El pájaro voló hasta un retoño vegetal con alguna fruta que estaba cerca de nosotros, hábilmente la arrancó y volvió a su rama. El bosque lluvioso contiene una gran cantidad de árboles los que dan frutos para nosotros inimaginables que sirven para alimentar a todos sus habitantes. Los turistas y nosotros estamos encantados a pesar de llevar dos horas de navegación. Han observado con placer los diferentes estratos de este ecosistema único en el mundo. Los de la isla, nunca han sido perturbados por el hombre, he allí su importancia. Comienza desde la profundidad del lago, con sus tortugas, peces y cangrejos de las ciénagas. Los insectos de delicados colores que buscan alimentos en la superficie de las aguas, continúa hasta el suelo de la selva y se eleva a la diversidad de plantas y animales que buscan el sol en el dosel del bosque.
EL INSTITUTO SMITHSONIAN
Al desembarcar en la Península Gigante, terreno del Instituto Smithsonian la cual también forma parte del Monumento Natural de Barro Colorado, el cual protege a plantas, animales nativos, aves migratorias. Sus escenarios naturales de gran belleza, donde sólo se permite la actividad científica autorizada. El lugar está protegido por la Convención para la Protección de la Naturaleza y Preservación de la Vida Silvestre del Hemisferio Occidental de 1940. Bajo los Tratados Torrijos-Carter el valor de las investigaciones científicas del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales ha contribuido a elevar el nivel de la tecnología basada en estas actividades.
Los trópicos han sido identificados como centros de una gran diversidad biológica global. Es por eso la razón de la presencia del Smithsonian o STRI, por sus siglas en inglés, que busca el papel del bosque y sus elementos en la vida global del planeta.
Nos adentramos por los senderos interpretativos. La fila india fue encabezada por el singular guía Mario Bernal. Allí este panameño, con muchos años de experiencias de trabajo con el Smithsonian, que se dedica a conservar las riquezas ecológicas de nuestro país, en El Valle de Antón y donde así lo requieran, nos cautivó a todos. Nos habló de peligrosas hormigas. Nos demostró que la selva no es tan misteriosa con el que la conoce. Bernal identificaba sonidos, olores, colores de troncos y especies de árboles y todo era transmitido a los turistas, en el idioma inglés. De una manera agradable y entretenida. La participación de dos bellas jóvenes que complementaron la labor de guía también resultó de gran valor. La estudiante de Biología, Natalia Gómez, que aportó detalles valiosos y la afable y culta, Esther Arjona. Este lugar es umbroso, es allí donde mueren las semillas de los árboles al no recibir la luz solar. Aunque el bosque de la península es considerado como secundario y más susceptibles a la presencia humana también guarda muchas riquezas. Allí pudimos reconocer la importancia de no sobrecargar con demasiada actividad turística estos parques o reservas naturales por lo frágiles que son. Reconocimos el Centro Espino, con su espinosa corteza, el Jacarandá de bellas flores. El Panamá y otros tantos y tantas especies vegetales. El sol se elevaba en el cielo buscando su cenit y acalorando el ambiente. Los animales de la parte inferior de la selva son demasiados huraños y nuestra marcha los alertó... desaparecieron. El camino nos regresó al embarcadero donde disfrutamos de un almuerzo compuesto de emparedados variados y de refrescantes gaseosas. En el regreso nos topamos con gigantescos buques y hasta con la belleza del crucero Royal Princess. Estas son cosas que sólo se pueden ver en Panamá.


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60748
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América