Confesión
- En este libro no hay ‘show’, este es un libro hecho a corazón abierto y quizás es el precursor de muchos libros más. El próximo se titulará “Un buen hijo de p”, porque hay que motivar a los jóvenes a que lean y el título es como un gancho. Allí les hablaré de tres p que son sumamente importantes para el éxito: pasión, paciencia y perseverancia”
El Teatro La Huaca estaba repleto de personas de todas las edades que ansiosas esperaban la conferencia de Ismael Cala, la tarde del viernes en la IX Feria Internacional del Libro en Panamá, FIL 2013, que culmina hoy domingo.
Basada en el mismo tema de su libro y titulada igual que este, “El poder de escuchar”, la conferencia fue presentada por Distribuidora Lewis, en cuyo stand Ismael Cala ha estado y estará hoy autografiando libros.

El objetivo principal de este importante paso en su vida es, “dar suficientes elementos biográficos como para desmontar al personaje de televisión de esa zona glamourosa” y para que conocieran más acerca del hombre de carne y hueso que igual que los millones de personas que lo ven en la pantalla de CNN tiene una historia de vida donde hay aciertos y desaciertos, alegrías y tristezas, altibajos, pero, sobre todo muchas oportunidades para crecer.
Con la obra “quería que vieran el iceberg completo. Quería humanizar al personaje de prime time de CNN”, afirmó.

También lo impulsó a plasmar vivencias por escrito su deseo de compartir lo que ha aprendido de otras personas.
“Mucho de lo que hay aquí”, dijo Cala, mostrando un ejemplar del libro, “son leyes universales que me sirvieron en un camino”, la vida, en el que aún tiene muchas lecciones por aprender y que él todavía está tratando de entender.
Agregó que en su libro él explica cómo rompió con la esquizofrenia en su familia (la padeció el abuelo, su padre y uno de sus hermanos), con los miedos y fantasmas de un niño y adolescente, que, era una atadura que lo hacía vulnerable, inseguro.
El exitoso presentador de televisión cubano, radicado en Estados Unidos, destacó la importancia de la escucha empática, puesto que, según dijo, “la mayoría de nosotros acostumbra escuchar a medias.”
Otro consejo suyo es deshacerse de anclas, llámesele miedos, frustraciones, preocupaciones, prepotencia...
También habló sobre lo útil que resulta aprender a leer las señales que el cuerpo nos envía. En su caso, él estaba una vez de pie y trató mirarse la punta de los pies y no pudo. Entendió el mensaje: debía rebajar.
Máxime que estaba en los 20 y hacía unos pocos meses que había llegado a Estados Unidos lleno de sueños.
Valorar el silencio es tan necesario como lo es saber prestar cien por ciento de atención al interlocutor, como sabiamente lo hacen los Sáhilas de Guna Yala, que lo escucharon durante 20 minutos acostados en una hamaca con los ojos cerrados, cuando él les explicaba las razones de su visita a la Comarca. Y al terminar él de hablar, cuando creyó que estaban dormidos y nadie lo había estado escuchando, tomaron la palabra y se refirieron a todos los temas que él trató. Nunca olvidará la lección. La comparte en su libro, donde insta a ver el silencio como un gran tesoro, un aliado.