De todos los países europeos, Italia es quizás el más difícil de clasificar. Es una nación moderna e industrializada, pero que mantiene intactas las huellas de su pasado, lleno de estilos y diseños que se entremezclan casi a la perfección causando la admiración de la mayoría de los viajeros. Al celebrarse hoy la Fiesta Nacional de este hermoso país del mundo, Estilo de Vida los lleva a conocer parte de la cultura y forma de vida de sus residentes.
La tierra cultivada cubre la mayor parte del país y, sobre todo en el sur, todavía hay propiedades con un régimen casi medieval. En las ciudades y pueblos de toda Italia, la vida se detiene a mitad de la jornada para disfrutar de la siesta, y gira en torno a la familia, con un gran énfasis en las tradiciones y los rituales de la Iglesia católica que, a pesar del creciente escepticismo entre la juventud del país, todavía domina la vida de los pueblos.
Italia no deja indiferente al viajero. Sus habitantes son volubles y suelen implicarse en las situaciones; de hecho, el viajero puede encontrarse el mismo día con gente que muestra cierto desdén hacia el turismo de masas y una hora más tarde ser tratado por otras personas con una hospitalidad abrumadora.
Una de las características de los italianos que más llama la atención es que se entregan a la vida sin reservas: en los centenares de festivales locales que se celebran en todo el país en honor de un santo o para celebrar la cosecha; en la importancia que se concede a la buena comida; en la obsesión por la ropa y la imagen; y, sobre todo, en el ritual diario del paseo por la tarde o passeggiata, una actitud social que divierte a jóvenes y mayores por igual en todas las ciudades y pueblos de Italia.
Italia se convirtió en un país unificado en 1861 y, como resultado, los italianos sienten una mayor lealtad por su región que por la nación como conjunto; algo que queda patente en las diferentes cocinas, dialectos, paisajes y, a menudo, en los niveles de vida. También está, por supuesto, el enorme legado cultural del país: sólo la Toscana tiene más monumentos históricos declarados que cualquier país del mundo; hay numerosos restos del Imperio Romano por todo el país, en especial en Roma; y cada región conserva sus propias reliquias de una tradición artística reconocida generalmente por figurar entre las más ricas del mundo.