Soy autodidacta y lo digo con mucho orgullo", expresó Jacinta Escuderos, escritora salvadoreña a quien le costó mucho sufrimiento cosechar frutos en un oficio para el que se inscribió con todo su corazón desde que a los 13 años comenzó a escribir y halló objeciones por doquier.
"Por afán, por curiosidad, por tratar de escapar de situaciones que me hacían sufrir, sin intención de que fuera a ser escritora", se mantuvo fiel al intento de dar vida a la página en blanco. En sus 14 libros se ha ocupado de abarcar el lado oscuro de los seres humanos. "Si hablo de familias no me ocupo de las felices, sino de las disfuncionales, si se trata de relación entre pareja, trato de escribir sobre las que no funcionan". Y, es así como la muerte (suicidio, súbita) también ha sido musa inspiradora de Escuderos, para quien cada párrafo es tan importante como la obra en su conjunto. Busca la armonía en su escrito.
Una existencia complicada ha sido la suya, la parca y el sufrimiento la han seguido de cerca. Aún están cicatrizando algunas heridas. Pese a ello, Escudos no omitiría ninguna de sus vivencias. "He aprendido de cada una Me han fortalecido. Si mi vida hubiera sido distinta no escribiría como escribo...yo empecé a escribir por infeliz", puntualiza.
De sus 14 libros "A-B Sudario", presentado en la Segunda Feria Internacional del Libro en Panamá y Séptima en Centroamérica, lleva el sello Alfaguara y éste fue su pasaporte para entrar por la puerta ancha en el mundo editorial. Es la primera de su país con este sólido respaldo.
En la obra, que le valió el reconocimiento internacional y ha sido presentada en casi toda Centroamérica, excepto Nicaragua y en Alemania (Berlín), este año, "hay diálogo sobre la vida, la muerte, la familia y los sentimientos". Se trata, "de una novela muy experimental en su estructura, no cuenta una historia que va de la "A" a la "Z", explica Escuderos, para quien el oficio de escribir se ha constituido en una muy oportuna "tablita de salvación", a la que se aferra para sobrevivir a las estocadas de la vida.
"A-B Sudario", añadió la autora, indistintamente cambia de tiempo y el lenguaje se caracteriza porque no se usan mayúsculas en todo el libro, hay lugares donde no hay puntuación, hay palabras inventadas, a veces sólo una palabra en una línea.
"Rompe con todo lo tradicional. Surgió como un ejercicio de escritura. Fue divertido escribirla", añade. Durante años tuvo engavetado el libro. Se decía a sí misma: "Nadie lo va a entender. A nadie le va a interesar. Vaya usted a saber si es un buen libro". Pero, buen día, un amigo a quien lo mostró le dijo que lo enviara a un concurso, el cual ganó y Alfaguara se interesó en publicarlo.
Escuderos se considera fiel a sí misma: "escribo a mi manera y sobre lo que quiero escribir". Nunca porque esté de moda un tema o porque alguien le diga "y, ¿por qué no te escribes sobre esto o sobre lo otro?". Una de las cosas que más disfrutade su oficio es la libertad. Se escribe cuando se quiere, donde se quiere y como se quiere. No hay camisas de fuerzas. ¿Garantía de éxito? ¡Mucho menos!
Escuderos está clara en esto de que la obra de quien "bien" escribe podría tener un futuro halagüeño. Deciden si se queda en estantería o convierte en un éxito el público, que a veces es traicionero y la red de mercadeo. En ocasiones un golpe de suerte.
Está complacida porque cada vez ve más personas y algunas caras de verlas ya le son familiares en las presentaciones de sus libros, inclusive en su país, donde por la precariedad económica y los costos de los libros éstos no necesariamente forman parte de los productos de la canasta básica. De hecho, ella misma a veces no puede como quisiera incluirlos en su presupuesto, pero se las ingenia (se los intercambia con amigos) para leer tantos como le sea posible.
Jacinta Escudo "A-B Sudario"
Los golpes de la vida le han enseñado también a ella. Entre otras cosas, a "vivirla intensamente, a no dejarme manipular". "Nos dejamos manipular tanto por la información, seducir por la materia, el dinero..", expresa.