Mientras continúa su recuperación del estrés que padece desde hace años, la princesa Masako, conocida en Japón como "la princesa triste", cumplió ayer 47 años de edad, "aliviada" porque su única hija ya se integra a la escuela.
A las preocupaciones de Masako, que muchos achacan a la rigidez del protocolo Imperial y a las fuertes presiones que soporta para tener un hijo varón que perpetúe la línea imperial, se sumaron los problemas de su hija Aiko, para adaptarse a la prestigiosa escuela a la que asiste.