Jennifer López comió todos los días pizza cuando comenzaba con sus sueños de ser artista, porque era lo más barato, según publica La Botana.
La cantante dijo al diario Metro: “Hubo momentos en que no tenía dinero y tenía que comer pizza todos los días porque costaba sólo un dólar. Pero siempre tuve la sensación de que estaba haciendo lo correcto”.
Jennifer agregó: “Me parece que todos tenemos un destino marcado. Podemos perder el rumbo por culpa de algunas decisiones que tomamos, pero al final del día siempre encuentras de nuevo el camino que se supone debes recorrer. Creo que esta era la profesión a la que debía dedicarme”.
La artista también reconoce que el papel de su familia fue básico para alcanzar el éxito y poder mantenerse vigente, pues con unos bebés gemelos ella sola, reconoce que le hubiera sido prácticamente imposible.