A poco menos de un mes para su boda, el 24 de mayo, en la iglesia de Møgeltønder, con Marie Cavallier, el príncipe Joaquín de Dinamarca, reconoció estar un poco nervioso por la inminencia del enlace, una sensación similar a la que experimentó cuando probó por primera vez este año su coche de carreras.
"Es maravilloso poder conducir de nuevo, no lo hacía desde el otoño. Me produce un cosquilleo en el estómago, igual que cuando pienso en mi boda. Ahora estamos repasando todos los detalles", declaró el príncipe, sonriente a la revista Billed-Bladet, tras probar su Ford Lotus Cortina en el circuito de Roskilde, a las afueras de Copenhague. Estuvo acompañado por sus compañeros de equipo.