En síntesis
- Angelina predica con el ejemplo: su primera película como directora titulada ‘En tierra de sangre y miel’, era un panfleto educativo sobre cómo la guerra de los Balcanes se cebó en las mujeres, aquellas principales víctimas de un conflicto que ella retrató en toda su crudeza y con menos ‘magia’ de lo que suele ser habitual en Hollywood.
Brad Pitt, su querido esposo y compañero... también activista
- El actor Brad Pitt también se quiso unir a la causa de su mujer y no dudó en acompañarla. Tanto Jolie como Hague (el ministro británico de Exteriores de Londres) han dado varias conferencias ante los delegados de dichos países, en las que han recalcado que hay que pasar de la condena a la acción y tomar medidas prácticas en contra de este tipo de violencia.
- Desde que es pareja de la afamada actriz, el protagonista de “Guerra Mundial Z” se está metiendo fuertemente en las causas humanitarias y da su punto de vista sobre los temas a los diversos medios de comunicación del lugar.
- Esta cumbre se celebró en un momento clave que está sufriendo el mundo, cuando mira hacia Nigeria, donde el grupo radical islámico Boko Haram, autor del secuestro de más de 200 niñas cristianas, es un ejemplo de la violencia contra la que Angelina Jolie lucha por erradicar.
- Por otro lado, durante la visita de Angelina a Londres, visitó a la duquesa de Cornualles, en Clarence House. Camila Parker Bowles también se interesó por el tema de la violación a mujeres en zonas de guerra.
Su historia como activista apenas se comenzaba a escribir. En 2001, en vista de su interés, Acnur la nombró embajadora de buena voluntad para los refugiados. Hace dos años, Angelina fue ascendida a enviada especial para el alto comisionado Antonio Gutiérres, cargo que la convierte en representante diplomática de Acnur con capacidad de decisión ante situaciones de crisis. Nunca una celebridad se había alejado tanto de la alfombra roja, ese lugar que ella definió como irreal durante una entrevista hace tres años, y en la que confesó que pasearse sobre ella no era lo que le hacía sentirse orgullosa como ser humano.
Su trabajo humanitario y sus hijos son el motor de su vida, mientras que el cine, parece, es simplemente un vehículo para llamar la atención sobre los temas que le preocupan.

El tirón de una actriz —que en 2001 era simplemente una de las más bellas (y polémicas) de Hollywood y cuyo talento tenía el sello de garantía de un Óscar conseguido a los 24 años por la película “Inocencia Interrumpida”— también le interesaba a la ONU.
Buscar el apoyo de celebridades es una estrategia que la ONU ha explotado con éxito desde hace décadas, pero hasta la fecha ningún famoso parece haber sido tan efectivo como la esposa de Brad Pitt, tanto en la atención que generan sus movimientos y declaraciones como en las acciones que lleva a cabo, y la cumbre de Londres es la mejor prueba de ello.

La pasada semana, más de 100 países y cientos de expertos se sentaron en la capital británica a discutir sobre cómo acabar con las violaciones sexuales en los conflictos armados, cómo penalizarlas y cómo ayudar a las víctimas, el mérito hay que atribuírselo en gran parte a ella, que no se ha limitado a prestar su cara bonita para una buena causa, sino que ha trabajado duro para conseguir que la cumbre se hiciera realidad.
William Hague, secretario de Exteriores británico, es su aliado. Es el único que observó el potencial real de la actriz. Ella lleva años trabajando duro para que se la respete como activista: escribe de opinión artículos en los principales diarios estadounidenses, forma parte del Council of Foreign Relations, dicta conferencias y demás.

