"Por un momento pareció que todos hicieron a un lado sus diferencias y se unieron como un pueblo", dijo el cantante y actor Jon Bon Jovi. "Nueva York es todavía un crisol de culturas. Ahí va a haber cristianos y judíos y musulmanes". El actor Robin Williams dijo: "Mis recuerdos son los de una nación estupefacta y saliendo del impacto y reuniéndose, como la cosa más positiva que ha pasado en mucho tiempo".
La legendaria actriz italiana Sofía Loren dijo en el Festival de Cine de Venecia: "Estábamos horrorizados (...) no creíamos lo que estaba sucediendo en vivo en la televisión, fue realmente el día más espantoso de mi vida". Los pensamientos de la actriz mexicana Salma Hayek, también en Venecia, fueron para las más de 3.000 personas que murieron ese día. "Mucha gente perdió a seres queridos en este horrible incidente y creo que fue un tiempo de tristeza colectiva", dijo.
“Sigue siendo difícil, porque para nosotros no va a haber final hasta que podamos enterrar a mi hermano”, señaló Hortensia Abad, hermana del fallecido y que reside en Nueva York.
Recién regresada de España y con el recuerdo emocionado aún por el homenaje a su hermano, Hortensia resaltó que la unión de toda la familia han servido de antídoto contra tanto dolor.
También afirmó que le resulta muy duro cruzar todos los días el puente entre Brooklyn y Manhattan, y ver que las Torres ya no están en el horizonte de rascacielos.
“En esos momentos en que voy sola, ¿qué va a hacer uno sino pensar en ello? Muchas veces tengo que estar preparada con un pañuelo, o me pongo las gafas de sol y me controlo un poco, pero es difícil controlar las emociones y los pensamientos”, indicó.
Los vuelos internacionales fueron desviados hacia otros aeropuertos. Los controladores aéreos que trabajaron durante el 11 de septiembre recordaron la terrible experiencia que vivieron cuando los aviones se estrellaron.
Entre los momentos más difíciles recordaron su esfuerzo para tratar que miles de aviones aterrizaran durante la crisis.
Al inicio de la tragedia, dijeron creer que se trataba de un secuestro ordinario, pero minutos después se enfrentaron a una crisis única en la historia de los EU.
Cuando el primer avión se estrelló contra una de las torres del World Trade Center, el director de controladores aéreos de Nueva York, Michael McCormick, dijo haber sospechado inmediatamente de un atentado.
“Fueron los peores 11 minutos de mi vida”, dijo McCormick. Todos los controladores aéreos observaron cómo los aviones desaparecían de sus pantallas sin poder hacer nada.
Sin embargo, lograron dirigir a 4,500 aviones y limpiar el espacio aéreo en una operación sin precedentes.