Con el ingreso del ex ministro de gobierno y justicia a la Academia, se completan los doce de esta institución cultural, de la cual también fueron miembros figuras de la talla del Dr. Ricardo J. Alfaro, Dr. Baltazar Isaza Calderón, Don Gil Blas Tejeira, Dr. Diógenes De La Rosa, Dr. Ismael García, María Olimpia De Obaldía, Rodrigo Miró, Tobías Díaz Blaitry y Elsie Alvarado de Ricord.
En esa, su noche, la gran noche del jueves 27 de septiembre de 2007, en que muchos políticos, encabezados por el presidente de la República, Martín Torrijos Espino, se dieron un baño de cultura y aprendieron sobre los acrósticos, su origen, época de brillo y cómo son ahora tratados como versos de segunda clase. Eduardo Ritter recibió también el diploma que lo acredita como Académico de Número.
"¡Bienvenido a la Academia, abogados como usted son imprescindibles!", le dijo la Académica de Número Berna de Burrell, quien destacó las dotes culturales, políticas, educación y nivel intelectual del abogado, el cual es un lector y promotor cultural por excelencia, según ella describió. ¡Claro, además de escritor!
Él, los libros "los vende, los lee, los admira, los maneja, sabe de ellos, los entiende, los elige y los sugiere", explicó Burrel.
Al referirse al Dr. Ritter, la autora de "La envida es color de arsénico", lo llamó "Bibliófilo".
Por otro lado, Burrell opina que es necesario que se den clases de Lengua Española y Literatura en las universidades de Panamá en cada uno de los semestres de todas las facultades. Puso ejemplo de cómo los estudiantes de Medicina leen y analizan obras literarias con maestría. En el plan de estudio de los abogados ésta asignatura no aparece.
Otros planteamientos de la Académica Burrell fueron: "Ser cultos es blasón, no baldón" y "que los eruditos prueben que las humanidades no pasan de moda, son tan valiosas como las Ciencias Exactas".
También planteó que "urgen defensores del derecho de todos a hablar y a entender profundamente lo que nos define como personas del Siglo XXI".
Por su parte, el novel Académico, expresó lo honrado que se sentía. Y dijo que aunque la norma de la Institución especializada en el estudio y manejo de la Lengua de Cervantes establece que la conferencia inaugural de un Académico habría de versar sobre el intelectual que lo precedió en ocupar la Silla que él "hereda", en ese caso, su padre, el poeta Eduardo Ritter Aislán, él prefería hablar sobre otro tema, para no tener que caer en eso de "no es porque sea mi padre, pero.."
Y habló sobre la evolución del acróstico, que, "en Panamá", se congratuló, "no ha caído en desuso". Aunque, las categorías de acrósticos que imperan en nuestro medio según dijo son el adulatorio y el sensiblero.
En la explicación, el Dr. Ritter puso de relieve que el acróstico adulatorio lo usan para alisar la levita a figuras políticas, intelectuales y deportistas. Algunos añosos. Entonces, explicó, para referirse a uno de ellos se habla de que es "tronco de honorable familia".
La del nuevo Académico, fue una conferencia muy celebrada. Ayudó a liberar tensiones, en una sala que se quedó pequeña para la cantidad de público que estuvo presente.
En su intervención, fue presentando ejemplos, uno tras otro, de acrósticos panameños que hacían reír a la concurrencia, por lo ingeniosos, ocurrentes, ridículos, largos, asonantes..
Reían a más no poder intelectuales y no intelectuales reunidos en la Academia Panameña de la Lengua. Muchos de ellos del PRD, pero también de otros partidos. Desde el presidente Martín Torrijos, el Canciller, miembros del Cuerpo Diplomático, Legisladores, el ex presidente Aristides Royo, el ministro de turismo Rubén Blades, el director de la ACP, Alberto Alemán Zubieta, Jerry Wilson, Roberto Roy, Griselda López, entre otros.