Variedades

Jóvenes son arquitectos del mundo que anhelan

Gente como Miguel Díaz tiene autoridad para decir su verdad respecto de dónde cojea la sociedad.


Rosalina Orocú Mojica (rosalina.orocu@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Tiene poder de convocatoria y no está acostumbrado a quedarse al margen.

Cuando no está de acuerdo con algo se hace oír, porque está convencido de que su opinión cuenta.

Miguel Díaz Velásquez, pese a su juventud, 18 años, ha aprendido en la escuela de la vida que el diálogo es la mejor vía para resolver conflictos y que la violencia genera violencia.

La oportunidad de reafirmar su posición se le presentó recientemente cuando fue elegido presidente de la Asamblea General del Modelo de las Naciones Unidas en Panamá, iniciativa en la que compartió, debatió, interactuó y creció como ser humano. Junto a 79 jóvenes como él, ansiosos de expresar sus puntos de vista sobre asuntos de interés general que afectan a todos y a los que no se les presta la atención que se merecen.

La paz y la seguridad y cómo cada uno como habitante de la aldea global puede ser partícipe de salvaguardarlas es uno de los temas de los que se ocupó este grupo de la generación de relevo.

El papel de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, como organismo mediador, de conciliación, quedó de manifiesto.

La importancia de escuchar a todos y después decidir democráticamente, porque la libertad de expresión es un tesoro, valor y derecho que debe garantizarse, también se resaltó.

Miguel es uno de los seis hijos de Celia Velásquez y Ubaldino Díaz. Cursa el VI año del Colegio Manuel María Tejada Roca, en Las Tablas y su proyecto de vida incluye titularse como ingeniero electrónico, licenciado en relaciones internacionales y abogado. Por ello estudia con empeño. Ocupa el VI puesto.

Presidir hipotéticamente la ONU ha sido para él una experiencia supervaliosa para aprender de los demás. Agradece a la Cancillería, el Ministerio de Educación y el Centro de Información de las Naciones Unidas en Panamá.

¿Queremos un mundo mejor? Combatir el hambre y las desigualdades es el primer paso, opina él, quien está convencido de que si hay equidad, la paz está garantizada.

Aboga porque prevalezca el interés colectivo.

Veta dos epidemias: el egoísmo y la codicia.

Le gusta leer, escribir y escuchar música clásica.

Afirma que se equivocan los que creen que los jóvenes no se interesan por lo que pasa y no saben nada de la vida. Muchos están siendo agentes de cambio.


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847005
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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