El Sr. Juan Sánchez, quien desde 1957 tiene su barbería en San Miguelito en la vía principal hacia Tocumen a sus 87 años, dice con orgullo que en el oficio de barbero lleva 78 años.
Antonero de nacimiento, se trasladó a la capital a los 14 años. "Primero boté las cutarras y aprendí a ser barbero", comenta riéndose.
Pero, de mucho le valió aprender bien el oficio, porque goza de buena reputación entre la gente mayor. No chiquillos a menos que pidan cortes de escuela, serios. Esa rondana, yo no hago eso. Pero si insisten les digo que se los voy a hacer pero les va a costar el doble y entonces me dicen que mejor le haga el corte de escuela".
El aprendió el oficio de barbero con los japoneses. Explica: "en ese tiempo, cuando yo era muchacho, los barberos eran los japoneses".
" A mis hijos, cinco mujeres y un varón, a punta de tijera los crié. Todos son profesionales: enfermera, economista, un jubilado... y me ayudan. Estoy pensando vender el negocio. Además, mire ya la edad que tengo".
Sigue diciendo que el negocio anda regular, porque aunque tiene clientes que son fieles y se mantienen con él como barbero, tal como el Sr. Francisco López, de 73 años, que viene desde Monte Oscuro, cada mes o cada dos meses porque le gusta como le queda el corte.
"Tengo más de 12 años de tenerlo como barbero. Me le perdí un tiempo y regresé. La verdad es que cuando te acostumbras a un barbero y a su estilo y llegas donde otro y te pica el pelo y no te gusta, vuelves adonde el anterior".
"Le voy a echar esta oreja abajo al hombre", dice el Sr. Sánchez, en tono burlesco a su cliente, ya que se está moviendo bastante para opinar sobre el servicio que recibe de su barbero.
El Sr. Sánchez trabajó algunos años en la antigua Zona del Canal. "Eso fue en tiempos de la guerra", manifestó.
Finalmente, se queda pensativo y comenta que "los trabajos han bajado y la luz y la comida han subido. Esto ha bajado desde que se fueron los gringos", expresó y dijo que está considerando vender el negocio, tanto por la edad avanzada que él tiene como porque el bajón en la economía está haciendo mella en el país.