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Julián Medina aboga por su derecho a ser feliz


Para muchos la conclusión de su carrera es un sueño largamente anhelado, un sueño que cuesta muchas horas en vela, esfuerzo, sudor y dinero. A Julián Medina esta meta le fue mucho más difícil, tuvo que sobreponerse a la tragedia y al dolor, pero quizás eso hizo más dulce su triunfo.
Era un hombre normal y de la noche a la mañana, su vida fue trastocada por un accidente que le quitó la movilidad a sus piernas. Sin embargo, este valeroso hombre cumplió su sueño al sustentar su práctica profesional en las ramas del derecho penal, civil y de familia y convertirse en un abogado.
TRAGEDIA Y TRIUNFO
Hace seis años, durante Año Nuevo, Julián salió a felicitar a sus amigos de El Chorrillo, en donde residía, cuando surgieron diferencias en el grupo y alguien disparó, bala que entró por su pecho, pasó por su estómago y se alojó en su columna.
Al principio admite haber sentido frustración, y tristeza por su desgracia y posterior abandono de su esposa, quien dejó a su cargo a su pequeño hijo, pero luego reflexionó y pensó en su familia, su madre y el niño, quien lo necesitaba y dependía de él y tomó la firme decisión de terminar su carrera.
En sus palabras, su familia jugó un papel importantísimo, "sin su apoyo no hubiera podido llegar a alcanzar mi meta", en todo sentido recibió todo el apoyo de ellos.
Cuando ocurrió el accidente, su madre Doris de Lazo pensó que el mundo se les iba a venir abajo, que todo había terminado, que no podría superar su dolor, sentía que sus fuerzas flaqueaban, que no podría luchar por él, quien ni siquiera podía sentarse.
"No tenía ni un centavo, pero yo le decía a él siempre en el hospital, no te preocupes que yo voy a pedir ayuda y te voy a llevar a Cuba; él me decía: ¿ Cómo vas a hacer?, yo le decía: No importa, tú vas a ver que yo puedo", dijo esta admirable madre.
Mediante sus gestiones pudieron ir a Cuba y con tratamiento su hijo logró sentarse. En el camino no faltaron los contratiempos por las secuelas de su accidente, como infecciones y úlceras; estuvo diez meses hospitalizado por una cangrena y actualmente está ostomizado.
EL DIA MAS FELIZ
Durante su sustentación el catedrático universitario Robledo Landero Pérez expresó que Julián Medina fue un magnífico estudiante y un hombre sobresaliente que cumplió con todas las exigencia que él impone en su cátedra.
Cuando Julián le pidió que fuera el director ponente de su sustentación, se sintió muy feliz; "al encontrar hombres como él y como ese que está allá atrás (refiriéndose a un muchacho discapacitado que estaba en el lugar), que también fue estudiante mío, yo me doy".
Efusivamente señaló que se siente extraordinariamente bien, "porque cargué con Julián y él hizo el trabajo, y el logro que obtiene hoy para él y su familia, es algo que como profesor a mí me honra".
En el acto, Julián Medina recibió la donación de una nueva silla de ruedas, más liviana y profesional. Virginia de Alvarado, directora ejecutiva de la Fundación Pro-Impedidos, señaló que la asociación ayudó a Julián a obtener su grado de abogado con una beca de transporte y sillas de ruedas.
Su hijo Julián, de siete años, quien estaba elegantemente vestido de saco y corbata, dijo que venía a escuchar la sustentación de su papá, que se sentía bien y que cuando fuera grande se graduaría de abogado.
Doris, su madre, nos dijo sentirse henchida de gozo por la conclusión de la carrera de su hijo, porque la felicidad de su hijo, es su felicidad. Comentó que a pesar de todo, él nunca flaqueó, siempre se decía que tenía que terminar, y que él podía, "y hoy día es como un regalo del cielo ahora en Navidad, me siento muy, muy, muy regocijada", comentó esta madre con voz entrecortada.
Osiris, hermana de Julián, dijo que ese día es muy importante para todos, es como una señal de que en medio de tantas cosas trágicas que ocurrieron, "Dios ha sido bueno".
Cuando sucedió el accidente, ella deseaba cerrar lo ojos y al abrirlos que ya hubieran pasado diez años, porque pensaba que no se podrían levantar. Refiriéndose a su hermano comentó que él ha sido un hombre muy fuerte, por lo que se siente orgullosa de él, pues ella con sus piernas no ha hecho todo lo que él ha logrado.
A los familiares de personas con discapacidad Osiris aconseja que tengan mucho cariño y comprensión, que tomen las cosas como vienen, ella jamás hubiera pensado que eso le sucedería a su hermano, eso le mostró que nadie tiene la vida comprada, hay que comprenderlos y apoyarlos para que puedan salir adelante.
El licenciado Julián Medina quiere ejercer su carrera, y no dudamos que lo hará y será muy bueno si lucha con la misma tenacidad con la que ganó su primer caso, contra la adversidad.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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