Justin Bieber se ha ganado con creces su reputación como chico malo. Después de sus arrestos y su imagen de malo, malísimo, con sus músculos, sus joyas y sus compañías ha quedado claro que su imagen de niño bueno está ya obsoleta. Y es que si con todo esto no tuviésemos suficiente, ahora llega Justin y se pega en una discoteca.
En su viaje a Cannes, Justin tuvo tiempo de ir a eventos, al barco de Roberto Cavalli, de intentar liarse con Adriana Lima e incluso de liarse a tortas en un garito. Concretamente fue en la discoteca Gotha, en las fotos (exclusivas del Daily Mail) se puede ver a Bieber agarrado por sus guardaespaldas.
Y es que seguramente el principito del pop no tiene miedo en sacar rápido su vena malota porque con varios fornidos defendiéndote con capa y espada cualquiera se pone gallito.