Y es que exponerse a altos niveles de ruido durante horas, constituye el mayor detrimento para la salud auditiva de jóvenes y adultos, quienes perciben como inofensivo colocarse unos audiculares en sus orejas y ejercer esta presión sonara que está más directa al tímpano.
La audición del ser humano se evalúa mediante un audiograma con frecuencias que van desde 125 a 8000 hertz. Esta escala responde a las frecuencias más importantes para el aprendizaje del lenguaje, ya que en realidad una persona puede escuchar hasta 20, 000 hertz.
Por otro lado, la intensidad de los sonidos esta determina de -10 hasta 120 decibelios, para un nivel normal de audición.
Según Beatriz C. Alvarado, doctora de la Clínica de Audiología Especializada del Hospital Punta Pacífica, el Departamento de Salud y Seguridad Ocupacional (OSHA por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, estableció una exposición límite de 85 decibelios de intensidad por ocho horas continuas.
Para entender un poco mejor, sonidos como los de un piano o un teléfono, representan una intensidad de entre 75 a 80 decibelios.
Para describir el daño que causan al sentido auditivo el volumen excesivo de los aparatos de música portátiles, Alvarado hace referencia a un estudio llevado a cabo por la American Speech - Lenguage Hearing Association, en donde se analisó los diferentes tipos de auriculares que poseen estos equipos de sonido.
El objetivo era estimar la diferencia entre los niveles de salida de la presión sonora y el daño que estos podrían causar a la audición (ver cuadro adjunto).
"Una salida del sonido de 100 decibelios (similar de la de una cortadora de grama eléctrica), ya es muy fuerte, y la mayoría presenta salidas por encima de este límite cuando se escucha la música con 3/4 partes del volumen máximo. Estos es sumamente perjudicial, tomando en cuenta que los jóvenes no están acostumbrados a escuchar música a un volumen moderado", enfatizó la especialista.
Los investigadores concluyeron que, una persona no debe escuchar música con este tipo de sistema por más de 60 minutos y con un 60% del volumen máximo del aparato.
Muchas de la compañías productoras de estos aparatos, están también creando equipos diseñados para niños, al tiempo que centralizan su estrategia de promoción con mensajes como "Suban el Volumen".
Ante esta anomalía, la doctora manifiesta que los niños están en riesgo de sufrir una pérdida auditiva permanente, y más aún si los padres no regulan el tiempo al que está expuesto a este tipo de ruido.
"Para los infantes, quienes no tienen un poder de juzgar qué es lo correcto o incorrecto, la pérdida auditiva representa un peligro mayor, ya que no podrían seguir desarrollando el proceso de aprendizaje del lenguaje".
La pérdida auditiva está clasificada en tres tipos. La primera responde a la pérdida neurosensorial o permanente que proviene del oído interno.
Ésta es tratada con audífonos o instrumentos auditivos que amplifican los sonidos. De igual forma existen los Implantes Cocleares, que son dispositivos (electrodos) que se colocan en el oído interno, dentro de la cóclea, para estimular el nervio auditivo electricamente.
Los implantes son aptos para personas que tenían el sentido de la audición y la perdieron en un momento determinado, porque ya conocen los códigos del lenguaje. Mas no para pacientes que nunca han oído y que solamente se comunican por señas.
También pueden ser empleados en niños pequeños, a los cuales se le descubre la pérdida profunda y temprana de la audición. Ellos se convierten en candidatos aptos, ya que la edad promedio para su uso es a partir de un año, pero es necesario trabajar mediante terapias intensas para el desarrollo del niño.
Por otro lado está la pérdida conductiva, que viene del oído medio y normalmente está asociada a problemas de infecciones o por el movimiento de los huesecillos (los más pequeños del cuerpo humano) que componen el oído medio. Este tipo de pérdida, clasificada como temporal, son las más fáciles de tratar regularmente, con antibióticos o con cirugía, dependiendo del diagnóstico.
El tercer tipo de pérdida es la mixta, que es la combinación de ambas.
La pérdida auditiva se puede dar unilateralmente. Si es por una exposición a ruidos, generalmente se ven afectados ambos lados, al menos que la persona se exponga a ruidos de un sólo lado del oído, como por ejemplo las personas que utilizan los "hands free" para contestar su celular.
En Panamá, el Ministerio de Salud, mantiene estadísticas de 250, 000 personas que sufren de sordera. Pero estas cifras obedecen a personas de la tercera edad, pues no existen controles precisos con relación a la población infantil y adolescente.
La pérdida de la audición puede ser provocada también por enfermedades como la meningitis o algunos virus que son tratados con antibióticos muy fuertes y que en grandes cantidades hace daño al sentido auditivo.