Este dúo sí que tendrá que hacer un esfuerzo por amor. Mientras Katy es la bella del cuento, Russel parece ser la bestia, el chico malo; pero sobre todo, muy extraño.
Perry tenía la idea de casarse con Russell enfundada en un traje de látex. Pero la cantante rectifica. ¿La razón? El sudor: “Definitivamente no me voy a casar con un vestido de látex. Cuando llevo algo de este material en el escenario sudo mucho”, confiesa alarmada.
Además, no es el único cambio que habrá en la vida de los novios. Russell Brand tendrá que hacer alguna concesión y cambiar la decoración de su casa. “La casa de Russell en Londres es oscura, gótica y bastante siniestra. Mi apartamento es como la tierra de los caramelos, todas las habitaciones tienen un color pastel diferente”, asegura Perry al “Daily Mirror”.
La pareja tendrá que llegar a un punto intermedio.