Luego de lidiar con un padre roquero, adicto a las drogas, y un primo que padece SIDA, Kelly Osbourne, se arrepiente de todas las locuras que hizo de jovencita, cuando era rebelde, entre ellas tatuarse. La hija de la leyenda Ozzi Osbourne, admite que estaba borracha cuando eligió la mayor parte de sus tatuajes, y después de pasar por rehabilitación para dejar atrás el alcohol, los tatuajes son un recordatorio permanente de los malos tiempos en su vida.
La También actriz hizo un llamado para que la juventud no se tatúe.