Kevin Federline, ex-esposo y padre de los hijos de la cantante Britney Spears expresó su preocupación por la misma, mientras que ella permanece hospitalizada en una sala psiquiátrica.
Según considera Federline, el hospital es el mejor sitio para poder ayudarla y ésta no debe ser dada de alta hasta que haya "evolucionado un poco".
A pesar de que ya no están juntos y los hijos de ambos; Sean Preston de 2 años y Jayden James de 1, están bajo su custodia, el bailarín declaró que desea que Britney "esté presente en la vida de los niños y que tengan una buena relación y así puedan tener la madre que necesitan y se merecen".
La cantante ingresó desde el jueves pasado al hospital UCLA de Los Angeles luego de una crisis nerviosa y la posibilidad de suicidio.
Desde su ingreso al centro médico demostró un comportamiento agresivo acusando a su madre de acostarse con su ex-marido.
Su condición es delicada por lo que puede permanecer hospitalizada hasta por 14 días.
La madre de la cantante, Lynne Spears, pretende llevarla a su hogar en Lousiana cuando la princesita salga del hospital, a pesar de que recientemente la joven habría adquirido una residencia junto al mar en California, a un costo de 6 millones de dólares.
Esta es la segunda vez, en menos de un mes, que Britney ingresa al hospital. La primera vez fue internada luego que se encerrara dentro de su casa con su hijo menor.