La intervención del presidente de Corea del Sur, Kim Dae Jung, en favor de la paz y los derechos humanos en Asia oriental, le ha valido el Premio Nobel de la Paz de 2000, que le concedió en Oslo el Comité Nobel Noruego.
A sus 74 años, Kim Dae Jung merece el galardón "por su trabajo por la democracia y los derechos humanos en Corea del Sur y Asia Oriental en general, y por la paz y la reconciliación con Corea del Norte en particular", reza el fundamento del Comité Noruego.
"Durante los diez años de régimen autoritario en Corea del Sur y a pesar de las repetidas amenazas contra su vida y los largos períodos de exilio, Kim Dae Jung fue el principal portavoz de la democracia en su país", dice el organismo.
"Su elección en 1997 como presidente de la República, marcó la entrada definitiva de Corea del Sur entre las democracias del mundo.Como presidente, Kim ha intentado consolidar el gobierno democrático y estimular la reconciliación interna", añade.
En su justificación del Nobel, el Comité añade que Kim, "con gran fuerza moral, se alzó en Asia Oriental como el defensor de los derechos humanos universales", contra los intentos de limitar su importancia.
"Su compromiso en favor de la democracia en Birmania y contra la represión en Timor Oriental ha sido considerable", continúa.
Por medio de lo que califica de "política soleada", Kim "ha intentado superar más de 50 años de guerra y enemistad entre Corea del Norte y del Sur".
"Su visita a Corea del Norte impulsó un proceso que ha reducido la tensión entre los dos países.
Ahora existe la esperanza de que la guerra fría termine también para Corea", añade el Comité Nobel de Oslo.
Destaca asimismo que el galardonado se ha esforzado por la reconciliación con sus vecinos, especialmente Japón, contra el que todavía existe animosidad por sus 40 años de ocupación de Corea, a pesar de que ya han pasado 55 años desde la liberación.
"El Comité Nobel Noruego quiere expresar su reconocimiento por la contribución que los líderes de Corea del Norte y de otros países para impulsar la reconciliación y posible reunificación de la península coreana", concluye el organismo encargado de otorgar el Nobel de la Paz.
El nombre del galardonado y la justificación fueron leídos por el presidente del Comité Nobel, Gunnar Berge, quien en la conferencia de prensa posterior aseguró que "este premio no es polémico de ninguna manera".
Berge reconoció que "los hechos recientes relacionados con la reunificación de las dos Coreas fueron decisivos en la selección del Nobel de la Paz", pero puntualizó que la elección "fue fácil y difícil".
"Fácil, porque Kim es un digno ganador, y difícil, porque fueron muchos los buenos candidatos propuestos" entre la cifra récord de 150 candidaturas, señaló.
Una de las preguntas que el presidente del Comité Nobel Noruego tuvo que responder fue la de haber marginado a Corea del Norte como uno de los protagonistas en el proceso de reconciliación.
"La razón por la cual se le concede el premio a Kim Dae Jung es su amplia trayectoria en favor de la democracia y el respeto por los derechos humanos en Asia, y especialmente su apoyo a otra ganadora del Nobel de la Paz, la líder opositora birmana, Aung San Suu Kyi", dijo.
Berge no teme una reacción negativa por parte del presidente norcoreano, Kim Jong Il, porque "los norcoreanos saldrán también beneficiados con este premio".
"Corea del Norte depende también de Kim Dae Jung y de las fuerzas a su alrededor", resaltó.
Berge fue confrontado con el hecho de que el premio concedido en 1994 a los protagonistas del proceso de paz en Oriente Medio no ha obtenido el resultado que se esperaba, a la luz de los últimos enfrentamientos entre palestinos e israelíes.
"No es fácil implementar la paz inmediatamente, hay que intentarlo varias veces", dijo Berge, quien señaló que el Nobel de la Paz concedido a Anuar el Sadat y Menajem Begin en 1978 "demostró tener un impulso positivo".
El Nobel de la Paz es el único de estos premios que se concede y entrega en la capital noruega, Oslo, por expreso deseo de su fundador, el magnate sueco Alfredo Nobel.
Kim Dae Jung recibirá la medalla de oro y el diploma del Nobel en el Ayuntamiento de Oslo, en presencia de los Reyes Harald y Sonia, el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Alfredo Nobel, y percibirá también los nueve millones de coronas suecas (922.000 dólares) con que está dotado el Nobel este año.