"El Rey", punta de lanza de la más reciente producción de Kinito Méndez titulada "Sigo Siendo el Hombre Merengue", se convirtió en todo un éxito tanto a nivel nacional como internacional. Ahora vuelve a botarla con un nuevo corte promocional titulado "El Muñeco", es un tema jocoso, pero que no pierde la esencia de ese merengue rítmico y alegre que siempre ha caracterizado a Kinito.
"El Muñeco" ya se escucha fuertemente en las diferentes radio estaciones del país, ya que se comenta que es la contestación del popular tema "Kulikitaca", donde Kinito dice que "No está cruza"o na".
Cabe señalar que para esta época hay agiotistas que prestan dinero a una tasa de interés quincenal de hasta 20 por ciento, lo que al final resulta más difícil cancelar. Otro mecanismo para conseguir dinero para carnavales es a través de la venta de rifas y tómbolas.
Javier Cáceres, residente en Jardín Olímpico manifestó que desde que llega el mes de agosto, se prepara junto a dos vecinos más para coordinar lo referente a la venta de boletos para tener el dinero y costear su viaje al interior.
"Mandamos a imprimir mil boletos de tres cifras, los que se venden a un balboa; cada uno debe vender 333 boletos, ofrecemos B/. 250 en premios y lo que queda es para nosotros", explicó.
Agregó que nunca se venden todos lo boletos y muchas veces entre los que quedan, sale alguno premiado. "Dependiendo de la ganancia decidimos si se hace otra o no", Acotaron.
No obstante, llamó la atención la información suministrada por Cáceres, que hay jóvenes que venden sus sangre en hospitales privados para obtener ingresos. Informó que en los hospitales le practican todos los exámenes pertinenetes para tal fin. La sangre tiene diferentes precios, una pinta de O Positivo cuesta B/. 40.00 y de tratarse de sangre especial (no común) se puede cobrar hasta B/. 200.00 por pinta.
Acerca de estas conductas, El Panamá América abordó al sociólogo Raúl Leis, quien manifestó que esta conducta no es normal. Precisó que este problema estriba en que el carnaval se ha convertido en una fiesta compulsiva, donde las personas no miden ni sus gastos, ni las emociones y es allí donde se originan este tipo de acciones.
Explicó que cuando alguien se acerca a una casa de empeños para realizar un trueque generalmente es por alguna necesidad o urgencia, sin embargo, hacerlo para festejar en carnavales no es la mejor opción. Leis aconsejó que se debe hacer un orden de prioridades de cara a enfrentar las necesidades apremiantes que nos aquejan a todos.