El mundo de la televisión es muy seguido a nivel local y, si hablamos de telenovelas, más de uno dirá que las ve para entretenerse, pero, la realidad es que en nuestro país no hemos alcanzado la cumbre en este ámbito.
Diversos han sido los canales que se han preocupado por darle realce. Algunos se han arriesgado al contratar a personas con algún talento nato para aprenderse un guión, seguir instrucciones y demás, mientras que otros apuestan por actores profesionales, graduados en escuelas de artes escénicas extranjeras.
Por mencionar algunos ejemplos recordemos a las telenovelas “Linda Labé”, “Sueños de Verano, “Pobre Millonaria” y la película “El Chance”, esta última la citamos porque panameños actuaron en ella, siendo el personaje de “Tonya” muy recordado; un gran ejemplo de que a veces el talento empírico cumple su cometido y se hace profesional.
Pero, la gran pregunta que sale a la luz es ¿por qué aquí no hay escuelas de actuación en televisión?
Esa respuesta es todavía un gran enigma. Muchos proponen que si hubiesen escuelas asociadas al tema, como en países como Colombia, Venezuela y México -que han sido las cunas de las telenovelas y han brindado al mundo importantes precursores-, y que las mismas contaran con espacios apropiados para que los interesados en este tópico desarrollaran y adquirieran conocimientos, todo sería perfecto y supliría la gran preocupación de los medios en este aspecto.
“Necesitamos escuelas dirigidas a la actuación de cine y televisión. Existen algunos cursos, pero no es suficiente. Es fundamental tener gente con profesión.
”En Panamá, estamos preparados en materia tecnológica para desarrollar las telenovelas, solamente nos faltaría alguna que otra preparación técnica”, enfatiza Franco Holness, productor televisivo de trayectoria local y que ha sido creador de algunos trabajos como “Guetto”, -que próximamente iniciará grabaciones de su segunda parte en San Miguelito-, y según Holness, ya han realizado “un ‘casting’ de mil personas, de las cuales seleccionamos 250 y de esos sacaremos el elemento humano”.
No obstante, volviendo al tema en cuestión, Holness indica que también existen problemas con los escritores al momento de crear los guiones, y por ello, las producciones venezolanas y mexicanas, antes pioneras, han sido desplazadas por las colombianas. “Lo bueno de las novelas de nuestros vecinos es que narran problemas que aquejan a la sociedad, gozan de actualidad. Mas no sus homólogas. Siempre se centran en la misma historia: en las rivalidades entre grupos de buenos y malos”, resalta.
Nos apoyamos también en los obstáculos que enfrentan los productores en cuanto a la infraestructura local. “En los lugares donde la producción es una industria tienen una infraestructura de estudios impresionante, obviamente llegaron a eso después de muchos años”, señala Armando Guerra, director de producción de TVN.
También es relevante el apoyo gubernamental a las producciones, en Panamá “el desarrollo es muy pobre. En países como Colombia, los incentivos permiten a los productores independientes optar por apoyos estatales para el desarrollo del mismo”, agrega Guerra.
Otras limitaciones.
No son solo los obstáculos en el ámbito educativo, también en la calidad de vida del actor. “Aquí no se puede vivir de la actuación. Con la actuación televisiva el volumen del trabajo es grandísimo, deberás estar dedicado por cuatro meses a trabajar largas horas y no puedes hacer nada más”, puntualiza Agustín Clément, artista panameño que estudió actuación en una academia mexicana.
Sin embargo, “si eres actor de teatro puedes hacer dos cosas a la vez; puedes trabajar de día y actuar de noche”, aduce Clément.
Pero, la estabilidad laboral de un profesional de la televisión no es tan amena, ya que hay problemas económicos. “Un actor de Televisa tiene un contrato de exclusividad y por ende un salario fijo, pero si hay escasez de trabajo, debe acudir a vender su imagen para efectos publicitarios. Y esto sucede porque el dinero no le da para cubrir sus gastos”, responde con audacia el actor panameño.
Hace énfasis también en las diferencias que hay entre actuar para teatro y para televisión. “Sobre las tablas debes proyectar mucho, hablar alto y tus gesticulaciones serán más bruscas. Mientras que en la TV debes ser lo más natural posible, aprender a utilizar el apuntador o el ‘chícharo’ como dicen los mexicanos. Son mundos con técnicas diferentes”, reconoce el actor.