La demanda de pescado para la alimentación humana ha supuesto un fuerte estímulo para las piscifactorías. La aparición de nuevos métodos de producción de algas y bacterias en cantidades industriales, supone el nacimiento de una nueva era en esta industria. También se fabrican algas y bacterias para el tratamiento de aguas residuales y para la producción de alimentos.
La empresa británica Applied Photosynthetics Ltd. (APL), con sede en el Campus Ventures Centre de la universidad de Manchester, fue creada para comercializar sus inventos en la producción masiva de microorganismos para la alimentación del pescado, mediante el método Bio-Fence del Dr. Paul Edwards, ingeniero energético de fama internacional.
Anteriormente estos organismos se producían por métodos más tradicionales, como cultivo en estanques y reactores, que resultaban tan caros o con tantas posibilidades de contaminación que prácticamente eran inviables.
El Dr. Edwards se decidió a investigar un sistema capaz de producirlos de modo más barato y en condiciones que requieran las mínimas instalaciones. Su proyecto mereció una subvención SMART (Small Firms Merit Award for Research and Technology) y el resultado fue el Bio-Fence, el primer sistema viable y económico para el cultivo masivo de organismos fotosintéticos.
Con este se pueden producir en grandes cantidades los microorganismos de los que se alimentan las especies piscícolas "cultivadas", como el mero, el bacalao, el rodaballo o el mejillón. Entre los clientes de APL se encuentran ya algunas de las más importantes piscifactorías de Europa y de Estados Unidos.
El rector Bio-Fence que vemos en la foto en la instalación de APL en Manchester, consiste en varios grupos de tubos transparentes conectados a unos colectores que forman una estructura modular parecida a una reja. Los organismos circulan continuamente por los tubos en una solución nutritiva, en una relación exacta entre la fase luminosa y oscura.
Las paredes de los tubos se mantienen limpias gracias a un mecanismo patentado que asegura la máxima eficiencia de la fotosíntesis.
El sistema tiene además otras importantes aplicaciones comerciales en la industria bioquímica y alimentaria (por ejemplo, la producción de Chlorella y Spirulina) y para el tratamiento de los efluyentes y las aguas residuales.
Ya hay instalado uno de estos sistemas en el Earth Centre de Doncaster, al noste de Inglaterra, uno de los productos estrella de la Millennium Commissiion. Será una exposición en la que explican los principios del desarrollo sostenible y se exponen las nuevas ideas y técnicas ecológicas que se aplicarán en el próximo milenio.