Cáncer no es una palabra que suela escucharse en los reinados de belleza. No rima con tacón ni con labial. Tampoco con medidas perfectas o desfiles de coronación. Pero era ese mundo, el de las pasarelas, el que habitaba Reyna Esther Prescott cuando escuchó esa palabra retumbar en sus oídos.
La noticia le llegó en febrero de este año, un año después de haber representado a Panamá en el Miss Atlántico Internacional en Uruguay y resultar ganadora. Ella tiene 23 años. El diagnóstico: cáncer de mama.
Esta beldad nos narra su dura travesía desde que le detectaron la enfermedad y cómo sigue sobreviviendo a ella.
¿Quién es Reyna Prescott y cómo se describe?
Soy una joven de 23 años llena de sueños y metas por cumplir. Una mujer que aparenta muchas veces ser seria, pero es todo lo contrario, soy muy alegre y divertida y mucho más ahora; trato de disfrutar cada momento de mi vida y sacarle el mayor provecho.
¿Cuál fue tu reacción cuando te dieron la noticia y cómo te detectaron la enfermedad?
El 2 de diciembre, en una cita médica, mi ginecóloga me notó una pequeña bola en el seno derecho, esta medía 1 cm; no fue hasta febrero que logré examinarme y en cuestión de días me entregaron los resultados. En dos meses, la bola había crecido de 1 cm a 4 cm.
Mi madre estuvo conmigo en ese momento, y la verdad no lo tomé tan mal como ella. De hecho, me reía por el hecho de saber que quizá cuando me realizaran la reconstrucción, podría tener los senos más grandes. Lo peor vino después.
¿Cuáles han sido las armas para seguir luchando?
Para mí la clave ha sido poner a Dios siempre por delante y el hecho de poder contar siempre con el apoyo de mis padres, familiares y amigos.
¿Sigues recibiendo tratamiento? ¿Cuáles?
Gracias a Dios, mi quimioterapia, lo cual considero ha sido lo más difícil, ya terminó. En unas semanas debo empezar con el tratamiento de radiación. Aún debo ponerme una inyección cada 21 días; son 20. En fin, es un proceso que todavía no termina, pero Dios me hace cada vez más fuerte.
Has tenido que dejar algunas cosas que hacías regularmente, ¿cuáles?
Siempre me ha gustado mantenerme en forma. Iba mucho al gimnasio y desde que me operé no he podido hacerlo. Soy una persona a la que le encanta la naturaleza, y lo que más amo es la playa. Cuando mi doctor me dijo que debía evitar tomar sol mientras estuviera en tratamiento, me molesté mucho, pero sé que todo es por mi bienestar y muy pronto podré volver.
¿Quiénes han sido tus pilares durante todo este proceso?
He recibido apoyo de amigos, familiares, compañeros, pero mis pilares han sido, definitivamente, mis padres. Desde el primer día, han estado allí en todo momento.