Variedades

La botaron de cuadrangular en el nuevo Estadio Nacional


Espectacular resultó el evento artístico con motivo de la inauguración del Estadio Nacional, que a pesar de ser transmitido por televisión, fue presenciado en vivo, por miles de personas, que desde tempranas horas se dieron cita en el lugar, lo que provocó un engorroso tranque vehicular por las inmediaciones del nuevo coliseo deportivo,
Muchos de los fanáticos que quisieron ser parte de la historia, no les importó tener que caminar por espacio de unos 30, 45 y hasta 60 minutos, desde donde dejaron sus vehículos, hasta la entrada del nuevo estadio. Y es que los estacionamientos estaban totalmente llenos y el público tuvo que dejar sus autos orillando la calle, desde la entrada de Cerro Patacón, pasando por Mastranto hasta llegar al mismo estadio. ¡El esfuerzo valió la pena!.
Uno de los primeros en conectar su "hit" estrenando el coliseo deportivo, fueron Samy y Sandra Sandoval. En su turno al bate, se encargaron de imprimirle el máximo entusiasmo a la fiesta, motivando al público a cantar y bailar al ritmo de sus más pegados éxitos, donde no pudo faltar el tan famoso "Amiga prohibida", mejor conocido como "La racataca o bajapantalones". El público gozó a montón con el constante contoneo de Sandra y los saltos contagiosos de Samy. Otros con promedio de 400 fueron Los Plumas Negras, quienes asistieron vestidos para la ocasión, con el uniforme del equipo herrerano, permitiendo que el público disfrutara de éxitos tan pegajosos como "La papuja". Y si los panameños causaron sensación, las estrellas invitadas no se quedaron atrás.
Los jóvenes boricuas de Salsa Kids también hicieron lo suyo, impulsando varias carreras para la casa. La fanaticada desde las gradas, les acompañó en sus interpretaciones, en un multitudinario coro, cuando entonaron éxitos como "Déjame un beso". Las que estaban más cerca, en pleno terreno, extasiadas por la emoción, no vacilaron en vitorear al trío salsero, valiéndose de silbidos, gritos y de todo lo que se les ocurría.
Y luego llegaron los chicos de Kabah con su electrizante coreografía, interpretando cerca de una decena de canciones, con éxitos como "Ilusiones", "Mai mai" y por supuesto, "La calle de las sirenas". El esplendor de los fuegos artificiales, no opacó la diversidad de colores de las cabelleras del sexteto mexicano. Aquello fue de "imparable". El público dejó sus puestos para contonearse al ritmo de Kabah, quienes propiciaron una marejada de olas en las graderías, en las que la gente se divirtió a granel.
Pero quien de veras se llevó la cerca de cuadrangular, fue la merenguera Olga Tañón, con un show dinámico y divertido. Esta vez el pelotero Juan Igor se quedó chiquito, porque fue su esposa Olga, la estrella que brilló en el estadio de béisbol. Pelinegra, con una larga cola de caballo, la "Mujer de Fuego" prendió el coliseo de entusiasmo. Cantó de todo y para todos los gustos. En compañía de su orquesta y un cuerpo de bailarines, la Tañón logró convertir el Estadio Nacional en una gran sala de baile. "El que tenga pareja que aproveche", gritaba la artista, mientras el público le acompañaba con palmadas: "Las manitos, a ver las manitos", decía Olga, manteniendo una constante comunicación con su entusiasmado público. Allí se gozó de verdad. Una de los más ovacionados de la noche, fue sin duda, un muchacho llamado Norberto, que la Tañón invitó a escena y lo hizo subir a tarima para dedicarle el tema "Basta ya". El chico, de lo más gracioso, improvisó su propia coreografía del romántico tema musical y la Tañón, ni corta ni perezosa, le siguió el paso, robándose ambos, los estruendosos aplausos de la concurrencia. "Miren bailarines, aprendan, que esto no lo hacen ustedes", le dijo la artista a su cuerpo de baile, a la vez que pidió un aplauso para el valiente panameño. Después de interpretar lo mejor de su repertorio, donde no podía faltar los tan gustados "Muchacho malo" y "Mentiroso", llegó la hora de la repartición de sus zapatos. Y es que la merenguera tiene al público acostumbrado a ese momento. ¡Por supuesto!, uno fue reservado exclusivamente para Norberto. "Te lo ganaste", dijo Tañón y el otro se lo obsequió a uno de los señores de las primeras filas, en terreno preferencial. Antes de despedirse, la Tañón adelantó que volverá antes de lo que nadie se imagina, con la misma explosividad que pone a todos a bailar y gozar.
Y para cerrar la velada, ya pasada la medianoche, llegó en lo que podríamos llamar "episodio extra", el tan esperado "Reencuentro". Un espectacular juego de luces sirvió de preámbulo, dejando ver las siluetas en sombra de cinco esculturales figuras. Allí estaban ellos, René, Ray, Johnny, Charlie y Miguel (esta vez sin Ricky, quien debió cumplir compromisos previos). La fanaticada estalló de emoción, las fanáticas gritaban a todo galillo y seguían desde sus puestos, la coreografía del famoso quinteto musical. Y es que eran las mismas coreografías de hace más de quince años, eran las mismas canciones, era la misma emoción, el delirio en su punto más álgido. Lo curioso, es que esta vez las que gritaban no eran tan niñas, eran jóvenes señoras, muchas embarazadas, otras casadas y con hijos, que revivieron aquellos momentos de intenso fanatismo, cantando románticos temas como "Si tú no estás", "Clara", "Por amor" y "Cuándo pasará". Ah, pero los varones no se quedaron atrás. Ellos también bailaron al ritmo de temas como "Mi banda toca rock", "La murga de Panamá" y "Súbete a mi moto", con el que cerraron el espectáculo, prometiendo regresar, porque según dijeron volverán a reencontrarse nuevamente en Panamá.
Así terminó la fiesta, con mucha música, diversión y nostalgia, dando por inaugurado un nuevo y moderno estadio, que además de béisbol, nos permitirá disfrutar de eventos artísticos y musicales, hasta ahora no vistos en Panamá. El entusiasmo que reina es algo serio, en espera de aquel grito de ¡Playboll! que dé inicio a la temporada de béisbol o aquel de ¡luces, cámara y acción!, que permita dar rienda suelta a los más espectaculares "shows". ¡Pasen la bola!


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66147
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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