D e los tres teatros que administra el Instituto Nacional de Cultura (INAC), el Nacional, el Balboa y el Anita Villalaz, este último es el más olvidado, pese a que comparte paredes de la institución.
El Teatro Nacional fue restaurado con fondos del gobierno de Taiwán, y el Teatro Balboa con canjes por alquiler a Televisora Nacional, que lo utiliza para la grabación de programas.
Desde afuera, el Anita tiene buena pinta, sus paredes lucen muy blancas, las toldas son nuevas, pero cuando se recorre el interior, la imagen de hermosura se disuelve entre unas viejas cortinas y chécheres de todo tipo, que no tienen otra función que cuidar el recuerdo de la maestra del teatro panameño.
Cuando se recorre el tablado del escenario hay tramos que sueltan un quejido lastimero. Las laterales y el fondo del escenario están cubiertos por una tela de color negro que esconde trastos que deberían estar en otro depósito.
Como el escenario está elevado de la superficie donde están ubicadas las sillas, este espacio está comido por la polilla, lo cual hace necesario que para toda actividad haya que colocarle algo para esconderlos del público.
Las bocinas de otros tiempos lejanos quedan visibles, o por lo menos cuando no hay función. Para las funciones vendría mejor colocarlas detrás de las cortinas.
Las sillas, de un rojo pálido, no son las que corresponden a los teatros de buena monta. Si por un lado, el teatro popular se hace en salas pequeñas o en espacios abiertos donde las personas se pueden sentar en sillas de tijeras, movibles, bancos o en el piso, esta sala debe contar con butacas, como las que tiene el Nacional y el Balboa.
El recorrido toma dramatismo en los camerinos de la sala. Más que camerino, donde los artistas se preparan para las obras, este espacio parece un zaguán parapetado con maderas, sillas, mesas y otros retazos de materiales.
Permiso.
La semana pasada se habló telefónicamente con el administrador del teatro, José Luis Miranda y dijo que tenía que solicitar permiso para la entrevista al director del INAC, Anel Rodríguez Barrera. Lo que sí adelantó Miranda es que se reemplazará la unidad de aire acondicionado.
Por su parte, Griselda López, directora Nacional de las Artes y jefa de los administradores de los teatros recomendó que se hablase con jefa de relaciones públicas, Rosmary Acosta, para que diera curso a la entrevista, empero, no se contactó a Acosta porque tiene tres entrevistas pendientes con este diario desde hace meses sobre el INAC.
Alquiler.
En la Gaceta Oficial Digital de 2 de abril de 2008, la Resolución N° 023 -07JD del 13 de noviembre de 2007, establece la tarifa que cobrará por el uso este teatro. Por cada día (cuatro horas máximas) rentado el costo es de 350 dólares (no se estipula si es efectivo o canjes).
Instituciones, embajadas, agrupaciones sin fines, entre otras, tienen descuento de 25 por ciento del costo en gaceta.