La catedral de San Esteban de Viena, monumento emblemático de la capital austriaca, parece ser aún más antigua de lo que pensaban los historiadores, que en 1997 invitaron a la población a celebrar el 850 cumpleaños de la seo gótica.
Según se ha descubierto ahora con ocasión de unas obras para instalar una calefacción debajo de las baldosas del templo, podría haberse conmemorado posiblemente ya el milenio del edificio.
Aunque no se han podido encontrar los fundamentos de la primera iglesia, los hallazgos de tumbas que con toda seguridad se encontraban junto a sus muros indican que ya entre el siglo IX y el XI existía la precursora de lo que hoy en día es un símbolo de Viena y de toda Austria.
Hasta ahora, se suponía que las primeras obras de San Esteban comenzaron después de un contrato del año 1136, entre el duque Leopoldo IV el Generoso de Babenberg y el obispo Reginmar de Passau.
Se supone que las obras para la calefacción representan la última oportunidad en muchos años de investigar la historia de este monumento de la cultura europea, aunque las numerosas sepulturas creadas en épocas posteriores y las transformaciones de la seo habidas a lo largo de la historia han destruido muchos restos interesantes para la arqueología.
Los numerosos restos mortales de personas enterradas en torno a la catedral, entre ellos muchos que eran de niños, tras haber sido examinados por los historiadores, serán sepultados en las catacumbas de la catedral.