A petición popular quiero hablar sobre la tercera temporada de Vive la Música. Aunque es como llover sobre mojado, les puedo decir que este año lo que falta es talento. Lo siento por los que discrepen con mi forma de pensar. Digo falta de talento, porque no hay una voz que resalte de las demás.
En la primera versión -la de prueba como muchos la llaman- salieron victoriosos Karen Peralta, que no cuenta con una voz increíble y Miguel Cigarruista, que si bien es cierto, tiene una voz impresionante, no la ha sabido aprovechar. El concurso fue bueno, había competencia. Recordamos de ese primer programa voces como las de Taína, Carmen O’Neill, entre otras. Al año siguiente sale el fenómeno musical llamado Brenda Lau, con ella también sobresalen las voces de Manuel Araúz y Julieta Villamonte, Vive la Música llegó a su punto más alto.
Pero, este año, el talento vocal, como tal, puro y sin aditivos, es casi nulo.
Los jueces tienen que conformarse con calificar con "medianas", del mejorcito para abajo. Entonces las voces más o menos, aparecen como las espectaculares. La producción se preocupó más por conseguir patrocinadores que buscar a un verdadero "chico estrella" y éstas son las consecuencias: un show aburrido, con los mismos jurados, sentados en la misma posición, chicos desesperados por ser famosos y un pueblo que se cansó del formato. Sin ánimos de ser pesimista, esta es la Crónica de un "fracaso" anunciado.