Qué ganas de que la gente le agarre mala voluntad a Margarita. Es cierto que la mayoría de los panameños gozamos del triunfo de la santeña y que vivimos al máximo la experiencia como si fuese una fiesta nacional, pero siempre tienen que abusar.
Esto lo digo por los medios de comunicación y critico hasta nuestra posición, que atiborramos al lector con toda clase de información de la muchachita, pero no se compara con la guerra entre las televisoras que culminó con la inconsciencia de cerrar una importante arteria de la ciudad por el simple hecho de seguir con una ridícula competencia.
¿Por qué cerrar la Transístmica, por qué no pensar en el Estadio Nacional? Será porque se acabó la tregua y ahora, luego de medir fuerzas, tenemos que soportar otro congestionamiento vehicular hacia el interior, sólo para demostrar cuál agasajo fue mejor.
Señores, los 2 millones, 250 mil dólares que hicieron que Margarita se convirtiera en Ídolo Latinoamericana, los festejos y caravana son suficientes para demostrarle a la Ídolo nuestro apoyo. Ahora hay que comprar su disco y pedirla en las radioemisoras.