¡Qué desagradable! Al parecer, el comentarista Juan Carlos Tapia no sabe que existe una “cera para pasar las páginas”, porque se empapa de saliva hasta la palma de la mano cuando lee. Me dejó con las piernas de trapo.
El que le quiere seguir los pasos a Tapia es Davis, quien ahora, en sus intervenciones utiliza varios minutos para hacer comentarios políticos. ¿Será moda? Sólo falta que Sin pepitas en la lengua e In Fragantti hagan lo mismo.
Si de barrabasada se trata, Eduardo Bonaga tiene un Postgrado. Se fue a Ecuador a preguntarle a la niña, de 7 años, si le gustaba el pollo, si conocía Panamá, qué estudiaba. Lo peor es que juraba que tenía la exclusiva, ni lo “utility” (no es Massiel) lo salvó.