Siéntense a ver detenidamente “A gusto” y terminarán con un disgusto muy grande. Una persona con sentido común puede percatarse, en los primeros cinco minutos, de que en este programa todo es improvisado. Las presentadoras no se preparan para hacer entrevistas coherentes, no se documentan sobre el tema o de la víctima del día, si así se puede llamar. "Hola, bienvenido -dice Nadja luego de recorrer el set como si fuera una pasarela- este es (mira el papel) Angel Phass. El canta (mira otra vez el papel) romantic style”. Seguimos con la misma víctima. Lo agarran Romina y Nadja y empieza el tonto cuestionamiento. El chico le explica a Nadja el por qué de su nombre y sólo consigue que ella le pregunte otra vez ¿por qué? Cuando al fin logra entender, ha pasado el primer bloque de la entrevista.
Otro ejemplo. Acaban de regresar del corte comercial y ninguna de las presentadoras se entera y mandan otra vez a cambio. "Vamos a un corte...¡ah.... no!... acabamos de regresar. Vamos a una entrevista... ¿con quién Nadja?... Bueno Romina, déjame leer". Así es durante toda la programación.