Tengo que confesarlo: ‘sí, siempre veo Vive la Música’ y como parte de los miles de televidentes que año tras año ven este show, quiero elevar mi más enérgica protesta, porque la producción se olvidó de los televidentes.
Y es que no me explico, cómo es que cambian -sin la más mínima vergüenza- las reglas del concurso, forzando una semifinal sin sentido, por el simple hecho de buscar dinero. Sí, esa es la realidad, me dirán, pero ¿no creen que sería mucho mejor hacer una final de tres, en lugar de dos y no una semifinal que a luces es para llenar bolsillos?
Por otro lado, tampoco entiendo cómo es que los jurados endiosan durante todas las galas a un artista y luego, para crear polémica, salen a flote frases como “Tienes que bajar de peso”, “no estás en la jugada”, “me reservo mis comentarios” o “eres la voz más débil”, todos ellos seguidos de una descalificación. Y siendo directa, no entiendo cómo es que K-ndela, cuatro años después y con unas cuantas lágrimas de cocodrilo en el rostro, pedía que votaran por el más talentoso y no por el más popular, demostrando sin recato su descontento por la eliminación de Marlys. Por esto y más, sigo protestando.