Por más de dos años he estado con ustedes, la mayoría de las veces hciéndolos reír con mis críticas a presentadores y programas de televisión. Ahora me veo en la obligación de escribir estas líneas por última vez, no porque quiero, sino porque (valga la redundancia) me obligan las presiones de los que no soportan las críticas.
Sí, amigos, enemigos, lectores míos, Doña Perla se despide de Panamá América, con sentimientos encontrados, porque me voy triste, y es que falta mucho por hacer en la televisión panameña, pero con la satisfacción de que algunos han mejorado y otros decidieron colgar los guantes, después de hacerlos entrar en razón a la fuerza.
Me voy triste, porque María Pía no aprendió a leer; Gisela sigue con sus ridículas frases, Álvaro se sienta en la mesa y hace más show que Laura Bozzo. Peor, me voy con el sinsabor que me dejó la burla de una utility hacia otra: es decir, la de Blanca contra Massiel, si la primera está hasta en la sopa. ¡O sea!
Me voy feliz, porque Casimiro no pita ni truena (aunque le duela), porque nadie quiere formar parte de Paparazzi y por supuesto, porque me tienen terror.
Adiós a todos.
Perla
Posdata. ¡Cayeron! “Inocente mariposa”. Para los que estaban saltando de la alegría, qué lástima me dan, porque en 2010, vengo sin contemplaciones.