Gracias a Dios Proyecto Estrella 20-30 sólo es una vez al año, porque tenía rato de no ver un programa tan improvisado.
Arranco con los mismos participantes, quienes al parecer se habían peleado con sus asesores, porque lucían nerviosos, casi al punto del llanto. Voces, que diga voces, la verdad no escuché y aunque el jurado los trató con suavidad, la realidad es que debieron prepararse mejor, sobre todo, si sólo tenían una oportunidad para demostrar su talento. No vi ganar a ninguno.
Había uno que bailaba cumbia y cantaba pop. Otra que se le olvidó la canción y escuché más gallos que en un amanecer en la campiña.
Yo tenía pena ajena con los jurados. La pobre Lourdes Robles tenía cara sufrimiento, como quien está en una sala de torturas. Luego subió al escenario para demostrar cómo se canta.
Por su parte, Richie Olivella, quien lucía como un batido entre Roli y Miguelito con la chaqueta de un Menudo trató de ponerle sazón al asunto, pero qué va. ¡Ni con horqueta lo levantaba!
Y Daryen no metió más la pata, porque tenía que pedirla prestada.
La idea es buena, sólo falta que la materialicen bien. Más trabajo para el próximo año.